Adaptación de una de las obras de fantasía más aclamadas y queridas de la historia, la Trilogía Cinematográfica de El Señor de los Anillos dirigida por Peter Jackson y estrenada entre 2001 y 2003 combinaba de forma completamente única los elementos de fantasía y criaturas mitológicas creados por J.R.R. Tolkien con una acción argumental cuya historia no estaba tan lejos de algunas épocas de nuestra historia.
La capacidad de Tolkien de entrelazar los elementos de fantasía en un contexto realista fue clave para el éxito de la obra literaria, pero trasladar todo aquello a pantalla era una tarea realmente complicada que solo Jackson pudo acometer. El cineasta neozelandés se las apañó para que los temas centrales de la historia fueran la guía, al tiempo que se dejó la piel en su representación en pantalla de las impresionantes batallas, algo que fue absolutamente fundamental para su éxito.
Hace un año, Insider reunió a varios expertos en diversos campos relacionados con las armas y la estrategia militar para analizar 14 escenas de acción tanto de El Señor de los Anillos como de El Señor de los Anillos: Los anillos de poder, y todos coincidían en algo: en general, la franquicia antepone la espectacularidad visual al rigor histórico.
Aunque cada experto analiza escenas que tienen que ver con su ámbito profesional. Por ejemplo, el arquero Jim Kent analiza la técnica de tiro con arco de Legolas; el herrero Neil Kamimura evalúa las escenas de forja; o el campeón mundial de justas, Shane Adams, evalúa la precisión de la escena de la lucha a caballo en el Abismo de Helm, pero las conclusiones son similares: la espectacularidad cinematográfica es más importante que el realismo, pero funcionan en pantalla. De hecho, la mayoría no solo aprueba las escenas que analiza, sino que le brinda excelentes notas.
Esta espectacularidad desmedida, se nota especialmente, según algunos de estos expertos, en la forma en la que son representadas las armas. Por ejemplo, Tobias Capwell, conservador de armas y armaduras, explica que las armas como el gran mayal del Rey Brujo de Angmar o la maza de Sauron son demasiado grandes respecto a cómo son en realidad: "Es mucho más grande en proporción a él que cualquier maza real eran las mazas reales góticas alemanas de la Alta Edad Media del siglo XV", asegura sobre la maza de Sauron. Por otro lado, también se exageran los sonidos, como en el caso de los arcos, como apunta Kent: "Se puede oír cómo, al tensar el arco, se oye el crujido. Esto es un cliché. Cuando el arco se tensa por completo no cruje. Si tu arco cruje cuando lo tensas al máximo, probablemente te va a explotar".
Asimismo, aunque hay bastante consenso en que algunas tácticas de batalla, ya sean estrategias defensivas o de asedio, están claramente inspiradas en tácticas reales documentadas por la historia militar, también hay falta de rigor en determinadas decisiones en favor de la espectacularidad.