Algo está cambiando en el cine de Hollywood, por suerte. Tras años donde todo se centraba en tres o cuatro grandes películas anuales, parece que el público y los estudios han girado sus cabezas de nuevo hacia las producciones de presupuesto medio y muchísima imaginación. Y puede que ninguna película represente tan bien este cambio como El Drama, una anti-comedia romántica con Zendaya, Robert Pattinson y un final que ha dado muchísimo de lo que hablar. Lógicamente.
Ojo: A partir de aquí hay spoilers de El Drama, lógicamente. Luego no montéis un ídem.
Boda y burger
El final de la película, tal y como lo vemos en pantalla, queda perfectamente claro. Charlie, después del desastre de boda y de buscar a Emma por toda la ciudad, llega al restaurante donde antes bromearon que podrían ir tras la ceremonia. A su lado, vestida aún con su traje de novia, se sienta ella y se presentan de nuevo, como si fuera la primera vez. Ambos sonríen, demostrando que el amor lo puede todo y que están tan rotos que se merecen el uno al otro. O quizá no.
Al fin y al cabo, durante todo el metraje de El Drama vemos cómo la imaginación y los deseos de sus protagonistas se entremezclan con la realidad, en un montaje fantástico que deja solo una duda: ¿Y si el final es también una simple deseo de Charlie, y Emma nunca va a verle al restaurante? Al fin y al cabo su vestido está impoluto, y su reacción es inusualmente amable teniendo en cuenta lo que acaba de ocurrir. Si no te lo crees, hay dos datos más que te van a convencer.
A24
Para empezar, en su primera cita, Emma le pregunta a Charlie si cree que el final del libro por el que se conocieron es real o no, porque no tiene manera de saberlo, y quizá pase solo en la mente de los personajes. Y, finalmente, el mazazo definitivo: en el montaje original que le pusieron al público de prueba, tras esta escena había otro plano donde se veía a Charlie solo en el restaurante, demostrando que, efectivamente, estaba todo en su cabeza. ¿Final feliz? No en El Drama, desde luego.