En 1969, justo antes de que comenzase la carrera como director que le brindaría algunos de los momentos cumbre de su carrera, Clint Eastwood rodó una película que se acabaría convirtiendo en una de sus principales decepciones y que, en cierto modo, le empujó a querer hacerse cargo de sus propios proyectos.
Cuando a la estrella del wéstern le ofrecieron protagonizar Los violentos de Kelly, una película dirigida por Brian G. Hutton sobre un grupo de soldados de la Segunda Guerra Mundial que desertan para robar un banco, el guion le cautivó desde el principio. "Me encantaba el guion de la película. A todo el mundo que conocía le gustaba. A Don Siegel le encantó. Mientras estábamos haciendo Dos mulas y una mujer juntos, se lo dejé leer y me dijo: 'Caramba, es la mejor historia de guerra que he leído'", recordaba él mismo en una de sus entrevistas con el periodista Paul Nelson que éste recopilaría en el libro libro Conversations with Clint: Paul Nelson's Lost Interviews with Clint Eastwood, 1979-1983.
Lamentablemente para Eastwood, "deshumanizaron la película por completo" para convertirla en "un espectáculo de acción masiva donde los efectos especiales eran geniales pero en la que hacía falta alguna razón para que todo ese embrollo tuviera sentido". La razón por la que ocurrió aquello es porque el estudio a cargo de la cinta, MGM, decidió eliminar algunas cosas, entre ellas, la que el actor consideraba la secuencia más importante de la película. Una de las dos secuencias que Eastwood había considerado definitorias desde el principio porque la humanizaban y la sacaban de ser un simple tiroteo salvaje.
"Vi la película y le dije [al director]: 'Brian, han cortado la escena más importante. ¿No podemos volver a meterla?'. Me dijo: 'No, Jim Aubrey [jefe de MGM] quiere proyectar la película para la crítica. Tienen un pase para críticos en Nueva York'. Le dije: 'Olvídate de la crítica. Van a odiar esta puñetera película de todas formas. Dejémosla en su orden correcto para que al menos tenga una oportunidad justa, para que los críticos, o cualquiera, puedan ver algo. El público, sobre todo", recordaría Eastwood. El actor también se ofreció a ayudar al director pero, cuando pidieron permiso al directivo de MGM y le explicó sus razones, no se lo dio.
La razón por la que MGM tenía tanta prisa, recordó el actor, es que el estudio "estaba en la ruina y necesitaban el dinero ya mismo", por lo que querían estrenarla cuanto antes. Durante el tiempo de producción del filme, la compañía había cambiado de manos y, a la llegada de Jim Aubrey a la dirección, simplemente veía en la película un producto terminado del que poder sacar beneficios. Por si fuera poco, eligieron un momento terrible para estrenarla, enfrentándola a la nueva película de Eastwood, Dos hombres y una mula, que ya estaba en cines.
Además, Clint Eastwood también luchó por el título: "El guion se titulaba originalmente The Warriors y lo cambiaron a Kelly’s Heroes porque había una serie muy popular en televisión llamada Hogan’s Heroes (Los héroes de Hogan). Es un título absurdo. Yo no tenía ningún control sobre eso, pero me habría gustado hacer esa película con un poco más de control". De algún modo, enviaron el extraño mensaje de que la película no era mucho más que una comedia televisiva con poca sustancia.
Le hacían creer a la gente que esto era exactamente lo mismo que podían ver gratis cada semana en 'Los héroes de Hogan', solo que en pantalla grande. No hay ninguna razón en el mundo por la que la gente deba salir a pagar por cosas que puede ver en casa por televisión
A pesar de todo, admitiría Eastwood, Los valientes de Kelly "tenía cosas buenas": "Es una película pasable, no la estoy desmereciendo, solo creo que podría haber sido una película excelente si se le hubiera añadido ese toque especial. Era una de las mejores historias antimilitaristas que había leído nunca, pero era sutil, no pretendía dar sermones. Y quitaron todo eso". Como apuntó el futuro director, consideró que el guion tenía detalles magníficos y que, de no haber sido así, no se habría ido seis meses a rodar a Yugoslavia: "No está mal, es un país bonito y tal, pero vuelves y un indeseable malvende la película porque ha tomado el mando de un estudio arruinado y quiere dedicarse a hacer películas de bajo presupuesto".