Robert Pattinson protagoniza la película más comentada de Venecia: una potente propuesta acerca de un 'atrapa pedófilos' de los primeros 2000
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Merece la pena solo por ver el inquietante recital de Pattinson: sibilino y enemigo de sí mismo

Estamos ya en el Día 4 del festival y yo empiezo a notarme un desgaste cerebral que asusta. Pero nos toca hablar de la que va a ser la película más mediática de este certamen: Primetime. Obviamente, que el protagonista sea Robert Pattinson ayuda. Estamos ante uno de los actores que mejor escoge sus papeles en la última década. Pattinson persigue a directores independientes de todo el planeta; llama a cineastas de los lugares más insospechados porque vio su película y le flipó. Le da igual el presupuesto o el país. Eso le hace grande. Y además es listo: "¿Buscáis un nuevo Batman? Soy el mejor". Está rodando The Batman Part II, pero ha venido a Venecia porque era condición innegociable del festival para proyectar la película, que compite por el León de Oro.

¿Y por qué es favorita si al director no lo conoce nadie? Dirige Lance Oppenheim, un cineasta nacido en 1996 en Hollywood, Florida (sí, en Florida hay un Hollywood). Tiene 30 años y viene del cine documental. Destacó con Some Kind of Heaven (Una clase de cielo) en 2020, un largometraje alucinante sobre los suburbios de Florida producido por Darren Aronofsky.

Primetime se basa en hechos reales: retrata el polémico programa de televisión To Catch a Predator y a su presentador, Chris Hansen. En 2006, este show de la NBC reventó las audiencias de tal forma que lo programaron en horario estelar para competir contra la mismísima serie Lost (Perdidos). Era un reality show donde Hansen tendía trampas a pedófilos usando actores mayores de edad que fingían tener 13 años. Al llegar a la cita, les abría la puerta el falso menor y aparecía Hansen de la nada. Era un periodismo de investigación extremo para limpiar las calles, sí, pero empaquetado como entretenimiento familiar. Una mezcla aberrante y desagradable pero con audiencias millonarias.

Por supuesto, el Chris Hansen real está que trina. Amenaza con demandas sin ver la película, diciendo que Pattinson no habla como él. Se negó a firmar un acuerdo de confidencialidad (NDA) para verla en primicia. ¿La última locura de Hansen? Ha comprado los primeros 50 pases del estreno comercial en Estados Unidos para proyectar un anuncio de sí mismo advirtiendo contra la peli antes de que empiece.

Una primera media hora gloriosa con un final que falla

Pero vayamos al cine. Oppenheim coge esta historia y, amigos, la "aronovskiza". La primera media hora de Primetime es gloriosa. Yo estaba dentrísimo. Rodada en formato 3/4, casi cuadrado, con cámaras digitales y colores quemados y saturados que contagian la paranoia televisiva a la vida real. El trío actoral está inmenso: Skyler Gisondo hace de cebo con cara de pánfilo; Merit Weever encarna a la productora y se come la pantalla; y Pattinson está soberbio. Él mismo explicó que no imitó al Hansen de verdad, sino a la percepción pública de su personaje televisivo, porque al encender el piloto de "rec" todos cambiamos.

Sin embargo, a los 45 minutos la película se mete de lleno en la pesadilla psicológica aronovskizada. Piensa en Pi, Réquiem por un sueño o Madre. La paranoia se desborda y vemos la plasmación visual de sus demonios internos. Ahí es donde a mí me pierde. Toda la tensión del procedimiento y el análisis de esa mezcla infecta de show familiar y podredumbre humana se disuelve en un clímax psicodélico exagerado y menos interesante. Quizás era el cansancio de la noche veneciana, pero la resolución no estuvo a la altura de su gloriosa presentación.

Aun así, Primetime es una propuesta potentísima y va a ser la película más comentada de Venecia. Merece la pena solo por ver el inquietante recital de Pattinson: sibilino y enemigo de sí mismo.

Alejandro G. Calvo
Alejandro G. Calvo
-Director de SensaCine
De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.
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