Con un año de experiencia ya rodando Saturday Night Live, los cómicos y actores John Belushi y Dan Aykroyd se sentían lo bastante cómodos para desarrollar en el show números que explorasen sus auténticas pasiones. Es así como en enero de 1976 se presentaron disfrazados de abejas para, con Belushi cantando y Aykroyd tocando la armónica, hacer versiones de música blues pasadas de rosca.
Esta ocurrencia fue el germen de la que sería luego una de sus mejores ideas. Años después, en 1978, se subirían con el aclamado guitarrista Arlen Roth, que fue invitado al programa, y lo hicieron esta vez vestidos con trajes negros, camisas y corbata, un par de sombresos y gafas de sol. Esta variación fue con la que luego la gente les recordaría como The Blues Brothers.
Blues a todo ritmo
Fue Aykroyd el que introdujo a Belushi en la música blues, que se convirtió en una pasión inmediata. El apelativo de The Blues Brothers empezó como una broma, pero fueron con ese concepto para tocar con diferentes músicos y bandas que se acercaban a tocar en Nueva York hasta las tantas.
En una de estas noches se acercaron al local neoyorquino Studio 54, y allí congeniaron con dos leyendas del género: Muddy Waters y Johnny Winter. Cuatro personalidades distintas unidas por una misma pasión como era el blues. Los dos cómicos se sintieron plenamente acogidos, y Winter acabó llevando una camiseta de los Blues Brothers en varias de sus actuaciones.
Una camiseta que obtuvo precisamente porque The Blues Brothers fue un fenómeno. Las experiencias compartidas llevaron a Belushi y Aykroyd a protagonizar y escribir una película tronchante que también celebrase la música. Es así como se creó el clasicazo Granujas a todo ritmo, una de esas comedias inagotables que se merece ser considerada un clásico del cine.