Whalefall se encuentra ya disponible en cines desde el pasado 16 de octubre y con ella Austin Abrams lo vuelve a pasar realmente mal después de sobrevivir en Resident Evil. Pero esta vez, debe salir de dentro de una ballena.
La película sigue la historia de Jay (Abrams), un joven submarinista que decide adentrarse en el mar para encontrar el cuerpo de su padre muerto, interpretado por Josh Brolin. Pero lo que iba a ser una búsqueda bajo el mar, se convierte en una pesadilla cuando éste es tragado por una ballena.
Con motivo de su estreno, SensaCine ha podido entrevistar a su director, Brian Duffield, sobre los detalles y secretos tras el rodaje de esta claustrofóbica película, como si lo que vemos es realmente 100% realista respecto a las ballenas o cómo desde el día 1 sabían que el actor iba a sufrir bastante.
Te estás convirtiendo en todo un experto en el cine de terror, con películas como Nadie te salvará, La niñera y ahora Whalefall. ¿Qué aprendiste de tus proyectos anteriores que hayas podido aplicar a esta película?
Supongo que Nadie te salvará fue una película prácticamente sin diálogos, así que creo que eso fue lo principal que trasladé a esta, aunque aquí sí tenemos bastante diálogo. Se trataba de trabajar con Austin Abrams e intentar transmitir cuánto puede aprender su personaje sin necesidad de hablar y hasta qué punto es capaz de comprender lo que está sucediendo a su alrededor, dentro de la ballena. Creo que una de las cosas que aprendí es que, si cuentas algo visualmente en lugar de recurrir al diálogo, puedes proporcionar toda la información que quieras al espectador. Fue una herramienta muy útil que descubrí con mi anterior película. Pero gran parte de esta película tuvimos que inventarla específicamente para ella, porque no conocía a nadie que hubiera hecho algo parecido. Así que Austin, el equipo y yo fuimos encontrando soluciones sobre la marcha.
¿Y en qué momento del rodaje pensaste: '¿Cómo voy a conseguir hacer pasar al protagonista por todo esto?'?
Creo que fue el primer día que Austin se metió en el estómago de la ballena, cuando nos dimos cuenta de que todavía nos quedaban unos 40 días de rodaje por delante. Iba a ser una auténtica prueba de resistencia. Fue un rodaje muy poco habitual. Nuestro estómago, visto desde fuera, parece una especie de bolsa montada sobre una plataforma móvil que no deja de moverse y que está llena de agua. Austin llevaba un traje de buceo de verdad y una botella de oxígeno real. Así que desde el primer día le estábamos haciendo pasar por todo tipo de situaciones, incluida una pelea contra una marioneta gigante de un calamar dentro del estómago. Además, rodamos las escenas del interior de la ballena prácticamente en orden cronológico, sobre todo porque Austin va sufriendo cada vez más heridas y el maquillaje tenía que ir cambiando progresivamente. Así que desde el primer día pensamos: 'Esto va a ser complicado'. Pero Austin fue un compañero de trabajo extraordinario. No se quejó en ningún momento y conseguimos sacarlo adelante juntos.
¿Fue difícil encontrar la viscosidad perfecta para el interior de la ballena?
20th Century Studios
Sí, muchísimo. Hicimos un montón de pruebas. Teníamos recipientes llenos de sustancias viscosas con diferentes consistencias y necesitábamos comprobar cómo funcionaban en el interior de la ballena, que tenía una textura parecida a la goma. Además, Austin llevaba un traje de neopreno auténtico, que genera su propia fricción. Así que hicimos todo tipo de pruebas bastante extrañas, metiendo las manos y distintos materiales en aquellas sustancias para averiguar qué consistencia necesitábamos. La idea era que Austin pudiera moverse por el interior sin que la fricción del neopreno hiciera que se quedara pegado a las paredes del estómago. Hicimos muchísimas pruebas, pero fue muy divertido.
¿Cuánto de lo que vemos relacionado con la ballena está basado en la realidad y cuánto es ficción?
Mucho más de lo que creo que a la gente le gustaría saber es real. Contamos con varios expertos en ballenas extraordinarios que nos fueron explicando todos los detalles. En cuanto a las distintas partes del interior de la ballena, prácticamente todas son tal y como serían en la realidad. Creo que en algunos casos las hicimos un poco más grandes, pero nuestra ballena también es bastante grande, así que pensamos que podíamos permitirnos esa pequeña licencia. Lo interesante de Whalefall es que cuanto más fiel eres a la realidad, más aterradora resulta la película. Por eso intentamos que todo fuera lo más realista posible. Recuerdo que una de nuestras expertas en ballenas estaba bastante decepcionada porque no habíamos incluido úlceras ni parásitos en el interior del estómago. Pero habría resultado demasiado desagradable y repulsivo para conseguir una calificación PG-13 en Estados Unidos. Recuerdo que insistía constantemente: '¡Tenéis que poner parásitos, úlceras y todas esas cosas!'. Pero era demasiado asqueroso para lo que creíamos que nos iban a permitir mostrar en Estados Unidos. Así que esa fue una de las grandes concesiones que tuvimos que hacer.
Whalefall puede compararse con películas como 127 horas y Enterrado. ¿Te inspiraste en ellas para hacer esta película tan increíblemente claustrofóbica?
No, aunque sentía bastante envidia. Creo que Danny Boyle es un genio y me daba mucha envidia que el personaje de James Franco tuviera una cámara a la que podía hablar durante toda la película, porque es un recurso narrativo fantástico que le permite estar hablando constantemente. En Whalefall, en cambio, siempre estábamos buscando pequeñas excusas para que Austin pudiera seguir hablando. Por eso tenemos, por ejemplo, a la medusa. Creo que la diferencia entre 127 horas y esta película es que el personaje de Franco es un experto en el entorno en el que se encuentra. Simplemente acaba atrapado, literalmente inmovilizado, y tiene que encontrar la manera de salir de esa situación. En cambio, Jay, el personaje de Austin, no deja de ser un chaval. No está preparado para algo así, no sabe muy bien qué hacer y se encuentra en una situación completamente fuera de lo normal. Pero me encanta 127 horas. Me parece una película fantástica. De hecho, hablamos de ella durante la producción porque Whalefall tiene una calificación PG-13, mientras que 127 horas tiene una calificación R. Además, las dos películas son del mismo estudio. Así que comentábamos hasta dónde había podido llegar 127 horas a la hora de mostrar algunas de las cosas más brutales que le suceden a su protagonista, y nos preguntábamos hasta dónde podíamos llegar nosotros con todo lo que le ocurre al personaje de Austin, intentando llevarlo a un nivel parecido.
La carta del final del padre de Jay ¿Qué dice exactamente?
Austin y yo sabemos lo que dice la carta y, de hecho, es algo que se menciona en uno de los diálogos de la película. Daniel Kraus, el autor del libro, nos ayudó a encontrar la respuesta. Sinceramente, a estas alturas ni siquiera recuerdo si la carta aparece en el libro. Pero recuerdo que Austin estaba intentando averiguar qué decía y yo le comenté: 'Bueno, esto es lo que piensa Daniel'. Entonces Austin lo entendió, conectó con la idea y se entusiasmó muchísimo. De hecho, llegamos a rodar una escena en la que se revelaba el contenido de la carta, pero el estudio nos dijo que no. Y yo pensé: 'Perfecto'. Pero sí, sabemos lo que dice.