"Déjenla en paz": Pamela Anderson cree que su icónica serie de los 90 era perfecta para su época y el 'remake' no era necesario
Sara Heredia
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.

En una entrevista con Howard Stern, la actriz declaró que todos sabían que la serie original era una especie de "broma" sobre la playa. Solo era un grupo de personas prácticamente perfectas

Sirius XM

Todo parecía más fácil en la televisión de los 90. Las personas que aparecían eran perfectas, con cuerpos atléticos y tramas que no requerían mucho del espectador. El éxito de Los vigilantes de la playa era precisamente ese, el de mostrar unas vacaciones de verano sin final en las costas californianas mientras los protagonistas se enfrentaban a situaciones surrealistas.

A lo largo de sus 243 episodios hemos visto a un pulpo gigante atacando en un jacuzzi, a Mitch (David Hasselhoff) practicando una cirugía a corazón abierto con un bolígrafo o a una chica que tiene una visión en la que Ryan será la próxima víctima de un asesino en serie. En la serie, estrenada en 1989, había sitio para todo tipo de tramas, desde la más criminal a la más surrealista.

"Estábamos felices tomando el sol, ya sabes, corriendo por ahí. No era como si hubiera guiones complejos o buena actuación. Era así", declaró Pamela Anderson en una entrevista con Howard Stern hace 15 años.

Por aquella época aún andaban dando forma a la película de Los vigilantes de la playa, que llegó a los cines en 2017. Había muchas dudas de qué estilo iba a tener y de qué manera iba a rendir homenaje a la serie original. Anderson fue una de las primeras en decir que no estaba de acuerdo con el proyecto.

"Me hablaron de ello hace mucho tiempo, hace más de 15 años", reconoció la estrella y añadió que por eso no se fiaba demasiado del resultado que pudiera tener el largometraje. Ante esta idea, Howard Stern le dijo "creo que la serie era perfecta para la época", a lo que Anderson reaccionó rápidamente: "¡Sí! Déjenla en paz".

Paramount Pictures

Cinco nominaciones a los premios Razzie

Algo de razón tenía Pamela Anderson, quien, al fin y al cabo, pasó cinco años metida en ese bañador rojo, porque la película fue un éxito comercial, pero la crítica se cebó con ella.

En taquilla alcanzó los 177,9 millones de dólares, lo que para un presupuesto de entre 65 y 69 millones de dólares es más que suficiente. Sin embargo, la prensa llegó a decir de ella que dejaba a "sus encantadoras estrellas chapoteando en aguas poco profundas", según el consenso de Rotten Tomatoes.

"La mayor decepción de esta función es que ni siquiera es tan mala que resulte buena", escribió Gary M. Kramer para Salon. "Esta es una película tan mala, tan chapucera y tan desdeñosa con su público, que arruina uno de los grandes recursos (hasta ahora) infalibles del cine contemporáneo: el cameo de David Hasselhoff", sentenció Tara Brady para Irish Times. "Un guion poco gracioso no se vuelve más gracioso solo porque incluya palabrotas. Complicar la trama no la hace más interesante ni significativa", dijo Angie Han en Mashable.

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