La muerte de Robin Hood
Críticas
3,5
Buena
La muerte de Robin Hood

La deconstrucción de un mito

por Alicia P. Ferreirós

Comienza La muerte de Robin Hood con una imagen muy diferente a la que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el héroe del folclore inglés por excelencia.

Maestro arquero, legendario por su defensa de los pobres hasta la última consecuencia, decía la leyenda que Robin Hood robaba a los ricos para dárselo a los pobres y así había permanecido siempre en la cultura popular. También en el cine, desde que se produjera la primera película sobre el héroe en 1912 hasta la más reciente en 2018, Robin Hood, protagonizada por Taron Egerton en el papel principal. Ahora, uno de los cineastas más interesantes del cine reciente se ha atrevido a deconstruir el mito: Michael Sarnoski.

La muerte de Robin Hood
La muerte de Robin Hood
Dirigida por Michael Sarnoski
Con Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård
Fecha de estreno 3 de julio de 2026
Cartelera y Entrada (159)

Tras cautivar a la crítica con su ópera prima, Pig, en el año 2021 y coquetear con el cine comercial por primera vez con la precuela de la saga de éxito Un lugar tranquilo, la nueva propuesta del cineasta estadounidense se presenta como una reinterpretación del mito del legendario personaje desde su primera escena. Robin Hood, ya anciano e interpretado por un Hugh Jackman que inevitablemente nos recuerda a su inolvidable Logan, no solo no es un héroe, sino lo que queda de un asesino despiadado y sangriento que a lo largo de su vida ha despojado más vidas de las que puede recordar.

Aunque consumido por los remordimientos, Robin Hood sigue siendo el objetivo de todos los enemigos que se ha labrado por el camino: familiares y amigos de aquellos a los que asesinó en el pasado desean vengar a sus seres queridos, lo que le conduce a una espiral inacabable de nuevas luchas y encarnizados enfrentamientos que solo provocan más muerte y amenazan a su ya de por sí reducido núcleo familiar.

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En este escenario, el arquero acaba gravemente herido y refugiándose en una isla bajo los cuidados de una monja -interpretada por Jodie Comer-. Sin embargo, allí su búsqueda de la redención sigue viéndose amenazada por el reguero de sangre que dejó por el camino y que abarca más de lo que él mismo puede recordar.

Con una duración de exactamente dos horas, La muerte de Robin Hood es una película con claros y sombras en la que, probablemente, la mejor virtud sea su interesante premisa de mostrarnos la versión oscura de Robin Hood que nunca imaginamos. Con permiso de Hugh Jackman, quien sale más que airoso en la tarea de llevar todo el peso de la trama sobre sus hombros y ofrece una interpretación digna de elogios a la altura de sus mejores trabajos. Lamentablemente, aunque el buen hacer de Sarnoski en la puesta de escena se mantiene, a medida que la película avanza, el recorrido del personaje va perdiendo fuelle.

A las impactantes y sangrientas coreografías que reinan la primera mitad de la película y en las que el cineasta demuestra su gusto por la violencia explícita, le sigue un cambio brusco que lleva al espectador a un lugar en el que no sabía que no quería estar. Una segunda parte a un ritmo demasiado pausado en la que inevitablemente pensamos demasiadas veces cuándo va a producirse esa supuesta "muerte de Robin Hood" que prometía el título.

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