No conoces a tu pareja
por Andrea ZamoraHay preguntas que son fáciles de responder. Hay otras a las que cuesta un poco encontrar la respuesta, pero en algún sitio está. Y hay, sin embargo, otras que son imposibles. La de El drama es de esas, de las inalcanzables.
Leer la crítica completa de El drama: La película que más vas a debatir este año: Una propuesta perversa y cruel con los mejores Zendaya y Robert Pattinson
La película que protagonizan Robert Pattinson y Zendaya construye una situación sin una conclusión definitiva, o al menos sin una capaz de generar consenso. Y ahí reside una de las grandes virtudes de la propuesta de Kristoffer Borgli: plantea un conflicto destinado a permanecer abierto, cambiando con el tiempo y manteniéndose vigente precisamente por eso. Es una incógnita profundamente personal, imposible de cerrar con una única respuesta: ¿Cuál es tu límite en esto que llaman amor? El drama es de esas películas que que se arrastran contigo fuera del cine y se te quedan pegadas durante una temporada, como la costra de una herida.
La historia sigue a Emma y Charlie, una pareja inmersa en los preparativos de su boda. Ambos, interpretados por unos carismáticos y magnéticos Zendaya y Pattinson, descubren durante una noche marcada por el alcohol que en realidad saben mucho menos el uno del otro de lo que imaginaban. Entre copas de vino y confesiones, Emma revela lo peor que ha hecho jamás y es algo que tan impactante que eclipsa inmediatamente las confesiones del resto.
Pero el verdadero núcleo de la película no está tanto en el acto en sí, sino en cómo Charlie afronta la idea de casarse con alguien de quien descubre una faceta desconocida. También en la manera en que Emma carga con las miradas, opiniones y juicios de quienes ya conocen su secreto. Desde esa confesión, todo se transforma exactamente en lo que anuncia el título.
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El drama mezcla humor incómodo, provocación y cierta crueldad. Busca que el espectador se ría de situaciones que quizá no deberían resultar divertidas. Es una reflexión sobre la hipocresía, sobre una sociedad donde todos opinan convencidos de tener superioridad moral, aunque nadie posea realmente la verdad absoluta. Y, al mismo tiempo, es una película que probablemente no tendría la misma fuerza sin el magnetismo individual y compartido de Pattinson y Zendaya.
Aunque Borgli demuestra inteligencia a la hora de desarrollar su propuesta, la película a veces parece quedarse suspendida en un terreno intermedio, sin profundizar tanto como podría en algunos aspectos y sin decidirse del todo entre avanzar o detenerse.
El resultado es un relato tan complejo como cruel. Complejo porque el debate que propone parece multiplicarse sin fin; cruel porque obliga al espectador a implicarse y enfrentarse continuamente a sus propias contradicciones. Todo ello acompañado de un montaje que evita cualquier sensación de calma, mezclando pasado y presente, recuerdos, posibilidades imaginadas y pensamientos obsesivos.
El drama no es perfecta, pero es tan cercana a las complejidades de la vida misma que sí es casi perfecta.