Una joya del cine malo:
Revisitar 'Crepúsculo' hoy en día es una experiencia que desafía al espectador. Kristen Stewart, en el papel de Bella Swan, ofrece una actuación casi caricaturesca: forzada y pedante. Cada línea de diálogo que pronuncia parece un sobreesfuerzo para recordarnos qué tipo de película romántica estamos viendo, sin la intención de lograr naturalidad o credibilidad. Aunque la calidad tan pésima de diálogos viene más de parte de la guionista Melissa Rosenberg, así que el peso de la mediocridad conseguida recae sobre el guion. Son pobres, absurdos y sin matiz alguno.
Por otra parte, la trama no es el mayor desastre, aunque tambalea constantemente entre lo predecible y lo absurdo. Siempre he pensado que Bella debe unas severas disculpas a la familia Cullen por la cantidad de problemas y caos que genera por su ingenuidad y decisiones cuestionables.
Hablando de los Cullen, Edward con su eterna personalidad "soy demasiado peligroso para ti" resulta irritante y repetitivo. Si no fuera por el carisma de Robert Pattinson, lo que compensa en gran medida las negativas de la película, sería todo un absoluto bodrio.
El apartado técnico tampoco levanta considerablemente el metraje del barro: efectos visuales con mal resultado, maquillaje vampiresco sin acabar. Sin embargo, hay una paleta de colores presente durante toda la película que es lo que casi siempre me ha gustado. La escena con 'Supermassive Black Hole' es energía y estilo, una de las escenas más memorables de todo el cine. Alguna vez he visto la película únicamente por esa escena.
'Crepúsculo' es un fenómeno que a pesar de su infinitud de fallos, logra fascinar a algunos. Es un ejemplo perfecto de cine malo que, paradójicamente, es disfrutable.