La película Sin nombre, dirigida por Cary Joji Fukunaga, reconocido por su labor en Beasts of No Nation y No Time to Die, se filmó en escenarios que abarcan desde Honduras hasta la frontera mexicana. Este drama cinematográfico aborda temas de gran relevancia social, tales como la inmigración y la violencia asociada a las bandas en Centroamérica.
La trama gira en torno a Sayra, una joven que, impulsada por la necesidad de escapar de la pobreza extrema que azota a su país, se embarca en una arriesgada travesía junto a su padre y su tío. La película se inicia con la integración de un niño en una banda criminal liderada por Casper. En el transcurso de un atraco a mano armada, Sayra y su familia son presentados a Casper, y este último se ve obligado a defender a la familia de Sayra, lo que da inicio a una colaboración entre ellos. A partir de ese momento, emprenden un plan de escape del país, enfrentándose a múltiples peligros, incluyendo la posible búsqueda de Casper por parte de la banda.
Me gustó esta película, en primer lugar porque cuenta la historia de la violencia de las bandas sin transparencia, pero también por el contexto geopolítico de Centroamérica. La inmigración de esta familia se hace eco de la historia de muchas familias que intentan emigrar a Estados Unidos. La película también cuenta la historia a la que se enfrentan muchos niños cuando se unen a una banda, así como la violencia de estas bandas. También me gustó la intriga que hay a lo largo de la película: no sabes si Casper será atrapado por su banda o si la familia conseguirá emigrar a Estados Unidos. El remate al final de la película también es brutal, ya que cabría esperar que Casper fuera asesinado por su banda, pero no por el niño. Sin embargo, la película me pareció muy violenta, lo que limita el número de personas que pueden verla y descubrir un nuevo contexto geopolítico.
Este tipo de películas saca a la luz un mundo poco conocido.De hecho, esta película sensibiliza sobre los peligros de un grupo de narcotraficantes. Para concluir, creo que recomendaría esta película a alguien a quien le gusten los thrillers y quiera saber más sobre la miseria de Centroamérica. Por otro lado, no se la recomendaría a alguien a quien no le guste la violencia.
Lisa Pascual