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decatur555
3 usuarios
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4,0
Publicada el 11 de julio de 2026
Bajo la misma estrella es muy bonita, muy triste y muy lacrimógena. Tampoco intenta esconderlo. Desde el principio sabes que has entrado en una historia de amor marcada por la enfermedad, que tarde o temprano va a apretar todos los botones necesarios para hacerte llorar. Y sí, lo hace. Pero también consigue algo que no siempre logran este tipo de películas: que sus personajes importen antes de empezar a sufrir por ellos.
Hazel es una adolescente que vive pendiente de una bombona de oxígeno y de una enfermedad que ha reducido su mundo mucho antes de tiempo. En un grupo de apoyo conoce a Augustus, un chico seguro de sí mismo, divertido y algo teatral, que se niega a comportarse como si su vida se hubiera terminado. A partir de ahí nace una relación que tiene mucho de romance juvenil, pero también de miedo, humor, rabia y necesidad de aprovechar el tiempo que les queda.
La historia podría haber caído fácilmente en el drama médico más tópico. Enfermos ejemplares, frases inspiradoras, música triste y una lección de vida cada cinco minutos. Algo de eso hay, por supuesto, pero la película funciona mejor cuando recuerda que Hazel y Augustus son adolescentes antes que símbolos. Se enamoran, se hacen los interesantes, se enfadan, dicen cosas demasiado solemnes y creen que su historia es el centro del universo. Como casi todos a esa edad.
Shailene Woodley es la principal razón por la que la película no se hunde en el exceso. Está muy bien, sobre todo cuando no necesita grandes discursos. Le basta una mirada, una sonrisa pequeña o una forma de quedarse en silencio para transmitir cansancio, miedo y ganas de seguir viviendo. Hazel no aparece como una santa ni como una víctima perfecta, sino como una chica inteligente, irónica y bastante harta de que todo el mundo la mire con compasión.
Ansel Elgort tiene un personaje más construido para gustar. Augustus es encantador, seguro, gracioso y siempre parece tener una frase preparada. En algunos momentos puede resultar demasiado perfecto o demasiado consciente de su propio carisma, pero la química entre los dos funciona. La relación es creíble porque, debajo de toda esa idealización romántica, hay dos jóvenes intentando fingir que controlan algo que en realidad les da muchísimo miedo.
También ayuda que la película tenga humor. No todo son hospitales, lágrimas y discursos sobre la muerte. Hay conversaciones ligeras, bromas, pequeños momentos de felicidad y una naturalidad que hace que el golpe emocional llegue mejor cuando llega. La enfermedad está siempre presente, pero no ocupa absolutamente todo. Esa es una de las mayores virtudes de la historia: no trata a sus protagonistas únicamente como enfermos.
Ahora bien, la película manipula. Muchísimo. Hay música entrando en el momento exacto, frases diseñadas para quedarse, silencios largos y escenas construidas con una precisión casi científica para ejercitar las glándulas lagrimales. A veces la emoción nace de verdad de los personajes; otras veces se nota demasiado la mano del guion empujando al espectador hacia el pañuelo.
También hay momentos algo cursis y diálogos que ningún adolescente normal soltaría con tanta perfección. Hazel y Augustus hablan a veces como si llevaran toda la vida preparando frases para ser subrayadas en un libro. Pero, curiosamente, eso forma parte del encanto. La película no busca un realismo seco. Busca una versión romántica, literaria y algo idealizada del primer amor cuando el tiempo juega en contra.
El viaje a Ámsterdam es quizá el momento donde mejor se mezclan todos sus elementos: la ilusión, el romance, la literatura, el desencanto y la sensación de estar viviendo algo irrepetible. La película se permite ser luminosa durante un rato, aunque nunca deje olvidar que la fragilidad está ahí. Esa combinación entre felicidad y amenaza es lo que hace que el romance tenga fuerza.
No es una película sutil. Quien entre rechazando de antemano cualquier intento de manipulación emocional probablemente la encontrará insoportable. Pero para quienes acepten el juego, Bajo la misma estrella funciona. Porque, aunque sepamos que quiere hacernos llorar, los sentimientos que construye no parecen completamente falsos.
Es una historia de amor juvenil bonita, triste y muy consciente de su efecto. No descubre nada nuevo sobre la enfermedad, el dolor o la pérdida, pero lo cuenta con cariño, con buenos actores y con personajes que se hacen querer. Puede ser cursi, puede ser excesiva y puede apretar demasiado el botón de la lágrima, pero cuesta permanecer completamente frío ante ella.
Solo vengo aquí a decir que es mi película FAVORITA DE TODO EL UNIVERSOOO... bueno es súper recomendable, aunque por cierto terminarán llorando, como yoo:c...en fin, habla de un amor verdadero el cual se encuentra solo una vez en la vida y dia a dia luchar contra el maldito cáncer, aprovechar cada segundo, agradecer el hecho de ser amados y muchas cosas más que no les encuentro explicación, solo véanla , es preciosa:c <3..okey? okey. <3