Lenta, hasta el aburrimiento, pesada, hasta la extenuación, incomprensible, hasta decir basta, he visto ya las dos temporadas,, y salvo en los dos capítulos finales de cada una, donde han sacado toda la artillería, la mayor parte de los otros 16 me han aburrido soberanamente, salvable su notable elenco de actores que están de sobresaliente, sobre todo la dupla Turturro/Walken, todo está basado en el oscurantismo, la nula explicación del por qué de nada y una puesta en escena muy naif que oscila entre lo arriesgado y lo ridículo. Tengo claro que igual pasen 3 que 33 años para la T3, me daré por vencido con el final de la T2
Separar la vida laboral de la personal suena como una solución perfecta para el equilibrio entre trabajo y descanso. Pero Severance demuestra que no es tan simple. Lo que empieza como una idea aparentemente funcional se convierte en una historia sobre control, identidad y libre albedrío que inquieta más con cada episodio.
El inicio es pausado, casi frío, y puede dar la impresión de que la serie se toma demasiado tiempo en arrancar. Sin embargo, poco a poco va revelando sus cartas, construyendo un misterio que atrapa sin que te des cuenta. La sensación de inquietud crece de forma sutil, y lo que al principio parecía una idea corporativa extraña se transforma en algo mucho más oscuro.
Más allá del enigma que plantea, lo que realmente la hace especial es cómo consigue conectar emocionalmente sin necesidad de grandes giros o discursos. Cada episodio añade una capa nueva al dilema de sus personajes, mostrando lo fácil que es perder el control sobre la propia vida sin siquiera ser consciente de ello.
No es una serie para todos. Su ritmo exige paciencia, y no busca respuestas fáciles ni finales cerrados. Pero si te dejas llevar, te encuentras con una historia que no solo es original, sino que deja una sensación difícil de sacudir incluso cuando los créditos finales han pasado.