Batalla de restaurantes parecía diferente a Pesadilla en la cocina, pero no hay entrega de la segunda temporada que no esté marcada por la polémica. Desde el enfado de la Cofradía del Rabo de Toro de Córdoba por no reflejar la realidad hasta el "ataque continuo" que vivió una de las participantes. Pero lo que se vivió ayer en el programa fue un hecho histórico que dejó a Alberto Chicote sin palabras.
Después de descubrir el mejor pescadito frito de Málaga, Batalla de restaurantes viajó este martes 18 de febrero hasta Badajoz para encontrar al mejor en elaborar el cerdo ibérico. Koru -que acabó siendo el ganador-,Tierra Nuestra, Mellow Grill y Bohemia fueron los cuatro negocios que se enfrentaron a las valoraciones. Todo iba bien hasta que Chicote tuvo que paralizar las grabaciones debido al mal estado de un plato.
Atresmedia
Andrés, el dueño de Tierra Nuestra, presentó su elaboración a los demás participantes, pero algo había mal. Manuel Gómez, el propietario de Koru, señaló que el guiso con arroz desprendía un olor peculiar por lo que advirtió a Chicote. Al conocido chef tampoco le terminó de convencer el olor: "Yo sería cuidadoso. No lo voy a probar, creo que está fermentado", afirmó el cocinero. Y todas las propuestas tenían una pega: "Me da muchísima pena, pero este plato tampoco está bien".
"Si no está en condiciones para comerlo, hay que devolverlo", añadió mientras ponía rumbo a la cocina. Allí se encontró con Andrés y le explicó lo sucedido con los platos en la mano, momento en el que el dueño estaba preparando un plato y decidió probarlo: "¡No te lo comas!", señaló Chicote. "Tenemos un problema serio de cojones. Vengo yo a decírtelo porque nadie te quiere putear", afirmó el cocinero, quien afirmó que era un "tema muy delicado".
Ante la situación tan delicada, Andrés señaló que le daba "vergüenza" y explicó a Chicote lo sucedido. El cocinero habitual tuvo que ausentarse el día de la cata por enfermedad así que fue otro trabajador el que había abierto las bolsas del género con el que iban a trabajar. Y ahí el problema: estaban mal conservadas. Además, la reducción de una de las salsas, ocasionó que la comida que se llevó a la mesa fuese completamente incomible.
"Cuando se abre una bolsa, nunca se conserva el producto aquí, esto ya huele raro, es un producto muy delicado y te la has jugado", le comentó Chicote al dueño de Tierra Nuestra. Andrés decidió parar la cata ante la peligrosidad por el estado de la comida, pero se comprometió a repetir la cata con sus compañeros. “No quiero que se lleven una impresión que no es la realidad", señaló el duelo del restaurante que, como es lógico, ocupó el último lugar del ranking.