La sevillana Asunción Embuena llegó a ser uno de los rostros más populares de la televisión española en la década de los noventa. Aunque su carrera profesional comenzara en la ya lejana década de los ochenta, como locutora de radio en Los 40 Principales de Radio Sevilla, la popularidad le llegó, sobre todo, al copresentar junto a Marlene Mourreau y Jordi Estadella el programa creado por Chicho Ibáñez Serrador, El semáforo.
Hija del guionista radiofónico Agustín Embuena, estaba estudiando Derecho cuando saltó a la fama y, de hecho, terminó la carrera y se licenció, pero, según su LinkedIn, nunca llegó a ejercer.
Finalizada la emisión de El semáforo, su próximo destino sería Videos de primera junto a Alonso Caparrós y Javier Cárdenas en los veranos de 1997 y 1998. Posteriormente, sustituyó a la actriz Anabel Alonso en el concurso de parejas El flechazo y colaboró con Los Morancos en el programa Moranquissimo.
Sin embargo, las intenciones artísticas de Asunción Embuena iban más allá del ser una simple copresentadora o colaboradora en televisión. Por ello, durante el invierno y la primavera de 2008 se embarcó en el ambicioso proyecto de escribir y protagonizar su propia obra de teatro, Siempre hubo un Don Juan, que estuvo de gira por toda Andalucía.
Colaboró con Inter Málaga, del grupo Intereconomía, durante un tiempo. En concreto, en el programa Aquí y ahora, donde grababa versiones con tono humorístico acerca de temas de acualidad. También tuvo su propio espacio, La embuena mañana, un matinal que se emitía de 11h a 13h en esa misma cadena.
Poco se sabe en la actualidad de Asunción Embuena. En alguna entrevista ha declarado que siempre tiene el gusanillo de los medios de comunicación, pero que "hay muchas cosas de ese mundo" que no le gustan.
Tiene cuenta en la red social X, LinkedIn e Instagram, pero no suele utilizarlas para actualizar su situación personal. Sin embargo, haciendo una investigación un poco más exhaustiva, la hemos visto en una cuenta fan del programa El semáforo de TVE llamada elsemaforotve, donde, de vez en cuando, se deja caer y publica algunas reflexiones. No sabemos quién lleva la cuenta.