Las incógnita sobre si Pesadilla en la cocina está guionizado siempre ha estado presente entre los espectadores. Muchos participantes han confirmado estas dudas, pero el programa de laSexta siempre se ha defendido de las acusaciones. Sin embargo, en las últimas horas, las redes sociales han vuelto a hacer hincapié en ello debido a una "pillada" en la entrega emitida el pasado 17 de septiembre.
La temporada nueve de Pesadilla en la cocina ha introducido una nueva dinámica en la que se crea un grupo de WhatsApp con los clientes que acuden al restaurante para recibir su 'feedback' sobre la comida y el trato de los trabajadores. Así, Alberto Chicote recibía las quejas y demandas de los comensales para poder trabajar mejor con los empleados y poder solucionar los problemas.
Atresmedia
Una dinámica bastante interesante para Pesadilla en la cocina que incluye más espectáculo, pero lo que no esperaban los responsables del programa es que diera tanto que hablar en las redes sociales. La razón de la polémica es que en las imágenes del chat que emitieron se podían ver número asociados en la agenda a trabajadoras de Warner Bros. ITVP España, la productora del formato. Concretamente, miembros del equipo de guion y de producción.
¿Son reales los mensajes entre Chicote y los clientes en 'Pesadilla en la cocina'?
Ante el revuelo causado en las redes sociales, verTele se ha puesto en contacto con el programa para conocer su versión y, como era de esperar, han explicado esta "pillada". Fuentes de Atresmedia señalan que los mensajes del chat sí proceden de clientes que estaban en ese momento en el restaurante, y no de empleados de la productora.
Según explican al citado medio, y como hacen otros programas de televisión, Pesadilla en la cocina retira los móviles a los comensales durante las grabaciones para evitar filtraciones antes de la emisión. Con esta medida, se aseguran que nadie grabe material ni lo comparta en redes sociales y por ello se les facilita teléfonos del personal del equipo para la realización de la dinámica.
Las mismas fuentes insisten en que lo que se vio en la entrega del 17 de septiembre fue una conversación real entre clientes del restaurante de turno, pero con desde el teléfono de trabajadores de la productora.