El actor lamenta que algunas personas no puedan distinguir entre ficción en realidad y reconoce que en el día a día es "un poco pesadilla que la gente no sepa cómo tratarte, te falten al respeto, a la dignidad"
Hace ya ocho años que Javier Fesser nos sorprendió con Campeones, una simpática y emotiva historia de superación que arrasó en taquilla y que, tiempo después, seguimos recordando con el mismo cariño que el primer día. La película, protagonizada por Javier Gutiérrez en la piel de un antipático entrenador con mucho que mejorar como persona, funcionaba como el típico filme deportivo al tiempo que, en clave de humor, desafiaba los estereotipos sobre la discapacidad y desmontaba prejuicios con los que estas personas tienen que convivir cada día.
Para la película, en la que el entrenador profesional interpretado por Gutiérrez se convertía sin quererlo en el entrenador de un equipo de personas con diversas discapacidades, se contrataron actores con discapacidad real: uno de ellos, Jesús Vidal, ganó el Goya a Mejor actor revelación por su papel en el largometraje, que a su vez ganó el Goya a Mejor película aquel año.
Vidal protagonizó uno de los momentos más emotivos de la ceremonia: "Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad, visibilidad. Qué emoción. Muchísimas gracias. Sin duda, para mí ha sido un verdadero reto ha sido interpretar un personaje como Marín, ya que yo venía del teatro y el cine me ha enamorado. Espero que este idilio siga muchos años más".
Ocho años más tarde, Jesús Vidal, que ha seguido vinculado al mundo del cine y retomó su personaje de Marín en la secuela Campeonex, ha expresado en su participación en el programa Y ahora Sonsoles presentado por Sonsoles Ónega, cuál ha sido la consecuencia más amarga del éxito tras la película: las personas que, incapaces de separar ficción de realidad, ven en él al personaje que encarnó en el largometraje.
"No ven a la persona que hay detrás. Ven al personaje que interpreté en Campeones. En la vida cotidiana sí que es un poco pesadilla que la gente no sepa cómo tratarte, te falten al respeto, a la dignidad...", lamenta el actor.
[Me he encontrado] con gente que me coge los mofletes, me han llegado a dar una piruleta o verme con mi exnovia y decirme que si es mi hermanita
Situaciones que, al fin y al cabo, esconden "un prejuicio hacia las personas con discapacidad y una credulidad de esta sociedad hacia lo que ve en la pantalla, que realmente a mí me ha llegado a molestar".
La realidad es que, aunque el personaje que le dio la fama tiene una discapacidad intelectual, Jesús no la tiene, sino que su discapacidad es visual. Desde su nacimiento tiene una discapacidad visual del 90 % por miopía patológica y ceguera total en el ojo derecho.