Hija de un actor de doblaje y una bailarina, lo normal era que la que después fuera conocida como Hermione Granger empezara a hacer sus pinitos muy, muy joven. En Disney lo vieron claro: si necesitaban una voz de niña, era la suya
¿Qué estabas haciendo tú a los 9 años? ¿Jugando con plastilina y viendo la televisión? Bueno, pues Michelle Jenner ya tenía trabajo. Claro, su padre, Miguel Ángel Jenner (actor de doblaje de Samuel L. Jackson o Jean Reno), no esperaba menos de ella que seguir la tradición familiar. Así, en 1995, Jenner debutó doblando a Hannah, la hermana de Sid, en Toy Story. Solo dos años después volvió a ponerse delante del micrófono para hacer al hijo de Roberto Benigni en La vida es bella y poco después sería Kiara, la protagonista de El Rey León II. Por aquel entonces tenía 12 años.
Se dice leviosa, no leviosá
Aunque ya había hecho anuncios anteriormente (se dice que el primero fue a los dos años), su debut profesional delante de una cámara fue en una película del 2000 tristemente olvidada por el tiempo: Faust, la venganza está en la sangre, una cutre película de terror española de Brian Yuzna. La siguiente vez que volviera al cine ya sería como una de las partes clave de la franquicia Harry Potter: la pizpireta Hermione Granger, a la que acompañó hasta Harry Potter y el cáliz de fuego.
No es que en Warner no les gustara lo que hacía y por eso la echaran: ella misma se fue como manera de protestar contra el cambio del director de doblaje original. Tampoco necesitaba el trabajo por aquel entonces, todo sea dicho: ya se había hecho famosísima en toda España gracias a Los hombres de Paco, y nunca volvió a bajarse del tren de la fama.
De hecho, actualmente compagina cine (Ocho apellidos marroquís, El secreto del orfebre), televisión (Berlín, Las de la última fila) y, por supuesto, doblaje (su último trabajo, Del Revés 2), además de anuncios y todo tipo de apariciones estelares. De hacer magia en el doblaje a reinar en el cine y la televisión.