Un clásico de la historia del cine sigue cosechando elogios de la crítica y se considera una de las comedias negras más influyentes de todos los tiempos. Recientemente, un remake con un reparto estelar trajo de vuelta la historia a la gran pantalla.
Aunque a menudo recordado por su papel de Obi-Wan Kenobi en la primera trilogía de la saga Star Wars dirigida por George Lucas entre 1977 y 1983, Alec Guinness fue uno de los actores británicos más célebres de la historia, tanto en su faceta como actor de teatro clásico como en la de estrella de cine. Fallecido en el año 2000 a la edad de 86 años, Guinness ganó un Oscar por su papel en El puente sobre el río Kwai y otras de sus películas películas más notables incluyen clásicos como Lawrence de Arabia (1962) y Doctor Zhivago (1965).
Sin embargo, la que sin duda fue una de las grandes interpretaciones de su vida se produjo en Ocho sentencias de muerte, la comedia negra británica de 1949 que sigue siendo considerada uno de los clásicos más importantes de su género y en la que Guinness interpretó magistralmente nada más y nada menos que a ocho personajes principales.
Este año, una nueva versión reinventada de la historia, Jugada maestra, llegaba a las salas de cine el pasado mes de mayo con un reparto estelar encabezado por Glen Powell, Margaret Qualley y Jessica Henwick.
Con una puntuación perfecta del 100% en Rotten Tomatoes, la película original está dirigida por Robert Hamer y se centra en Louis Mazzini D'Ascoyne (Dennis Price), vástago de una noble británica y un tenor italiano cuya madre fue rechazada por su familia aristocrática a consecuencia de su relación con el cantante de ópera y excluida de la línea sucesoria.
Ya de adulto, Louis planea una vendetta muy personal contra la sociedad aristocrática. Dado que sólo tendrá derecho a la extensa herencia si se convierte oficialmente en el duque reinante de su clan, para conseguirlo sus ocho hermanos (todos interpretados por Alec Guinness) deben ser eliminados. Y Louis está muy feliz de asumir esta tarea.
Aunque la recepción crítica de algunas películas antiguas varía con el tiempo, en el caso de Ocho sentencias de muerte se ha mantenido estable en su puntuación perfecta, lo que la consolida como una de las mejores de todos los tiempos y especialmente en Reino Unido, donde es todo un emblema.
Por su parte, en 2026, Jugada maestra llevó una versión moderna de la historia a la gran pantalla, trasladando la premisa básica a un contexto contemporáneo bajo la dirección de John Patton. Becket Redfellow (Powell) es guapo, encantador, ingenioso y culto. Pero le falta algo: el dinero de su familia, que está convencido de que le pertenece por derecho. Su madre, destinada a heredar la inmensa fortuna de los Redfellow, lo crió con esta creencia, tras haber sido repudiada y marginada por la familia. Tras su muerte, Becket está decidido a reclamar lo que, según él, les fue arrebatado a él y a su madre; pero hay un pequeño problema: siete parientes se interponen entre él y la herencia, que solo recibirá si ningún otro Redfellow sigue vivo. Impulsado por la ambición, Becket debe idear elaborados planes para eliminar a sus parientes mediante "accidentes" creativos que no se vuelvan en su contra, porque en prisión, cualquier herencia no tendría mucha importancia. Mientras trama sus planes, también debe mantener la compostura con su nueva novia, Ruth. Y luego está su amor de la infancia, Julia (Margaret Qualley), que reaparece repentinamente.
Jugada maestra todavía no está disponible en 'streaming', pero sí en algunas salas de cine.