Solo un año después de protagonizar una obra maestra del cine, ganó su primer premio de la Academia de Cine de Hollywood
Tiene 93 años y sigue en activo. Pocos pueden decir lo mismo. Ellen Burstyn es una de las estrellas más veteranas de Hollywood. Su nueva película, Place to Be, se presentará en el Festival de Cine de Venecia fuera de competición. Allí, además de mostrar su nuevo trabajo, Burstyn recibirá el León de Oro a toda su carrera. También lo hará George Clooney, pero aquí hemos venido a hablar de ella. Según la Mostra, Burstyn se llevará este reconocimiento porque ha aportado "profundidad y complejidad a personajes femeninos inolvidables". Uno de ellos es el que la catapultó a la fama: el que interpretó en la obra maestra de terror El exorcista (1973).
Burstyn nació en Detroit, Michigan, en 1932. Su primera vez delante de las cámaras fue en la película para televisión The Christmas Tree (1958), pero antes que eso ya había trabajado como actriz. En 1957 fue elegida para protagonizar la comedia de Broadway Fair Game. La obra le brindó reconocimiento y eso la condujo a conseguir sus primeros papeles en televisión antes de mudarse a Nueva York en 1963 para estudiar actuación en el prestigioso Actors Studio.
La primera película que protagonizó Burstyn fue la comedia fantástica Adiós, Charlie (1964), de Vincente Minnelli. La actriz compartió pantalla con Tony Curtis y Debbie Reynolds. Su gran salto a la fama internacional llegó con The Last Picture Show (1971) de Peter Bogdanovich, que le dio su primera nominación al Oscar en la categoría de mejor actriz de reparto.
"No vuelvo a entrar ahí nunca": Hace 50 años esta obra maestra del terror hizo que la gente esperara 5 horas para entrar y después salir espantadosFue El exorcista la que la convirtió en toda una estrella. En el filme de William Friedkin dio vida a Chris MacNeil, una actriz cuya hija de 12 años, Regan, está poseída por el demonio. Burstyn también consiguió una nominación al Oscar, esta vez en la categoría de mejor actriz, por su trabajo en esta obra maestra del terror, pero se fue con las manos vacías. Su suerte cambiaría al año siguiente.
El mayor premio y una mala racha
Alicia ya no vive aquí (1974), un drama romántico dirigido por Martin Scorsese que sigue a una mujer viuda que viaja con su hijo para hacerse una nueva vida como cantante, le dio su primera estatuilla.
Tras dos nominaciones más al Oscar por El próximo año, a la misma hora (1979) de Robert Mulligan y Resurrection (1981) de Daniel Petrie, pasaron décadas hasta que volvió a interpretar un papel de esos que hay que remarcar en su carrera. Bajo la dirección de Darren Aronofsky, Burstyn coprotagonizó Réquiem por un sueño (2000). En este drama psicológico, la actriz se mete en la piel de una mujer que termina siendo dominada por su adicción. Consiguió otra nominación al Oscar.
Antes de este regreso triunfal, la intérprete no pasó por una buena racha: le dieron su propia comedia, titulada The Ellen Burstyn Show, pero fue cancelada tras una temporada. Después, se centró más en el teatro y regresó al Actors Studio, donde fue copresidenta junto a Al Pacino y Alec Baldwin.
Tras Réquiem por un sueño, Burstyn participó en proyectos como El dragón rojo (2002) de Brett Ratner, La fuente de la vida (2006) de Aronofsky, Interstellar (2014) de Christopher Nolan y Fragmentos de una mujer (2021) de Kornél Mundruczó. Uno de sus últimos proyectos fue La familia en el diván (2023) de Niclas Larsson y también su regreso como Chris MacNeil en El exorcista: El creyente (2023) de David Gordon Green, la última entrega de la saga de terror.