Descubre la secuencia inicial de esta película con Charles Bronson, que sorprendió a más de un fan por su originalidad
Estrenada en 1972, Fríamente...sin motivos personales, dirigida por Michael Winner y protagonizada por Charles Bronson, sigue siendo recordada por una de las secuencias iniciales más sorprendentes del cine de acción y suspense.
Durante sus primeros 15 minutos, la película rompe con todas las convenciones de la época: no hay diálogos, apenas música clásica acompaña las imágenes y toda la tensión se construye a través de los gestos meticulosos de un asesino profesional.
La historia comienza con un hombre que llega a un hotel portando un maletín. Sin pronunciar una sola palabra, monta un equipo fotográfico con un potente teleobjetivo y empieza a vigilar un apartamento situado frente a su habitación.
Tras estudiar cuidadosamente a su objetivo, se introduce en la vivienda para manipular una cocina de gas, sustituir unas bolsitas de té y esconder una sustancia explosiva dentro de un libro que deja estratégicamente colocado. De vuelta a su habitación, espera con paciencia el momento adecuado para ejecutar un plan preparado al milímetro.
Cuando el ocupante del apartamento regresa a casa y se queda dormido tras beber el té, el personaje interpretado por Bronson ensambla un rifle de precisión, apunta al libro manipulado y dispara. El impacto desencadena una explosión que destruye por completo el apartamento.
Solo después de esta larga secuencia muda, el protagonista regresa a su casa, elimina las pruebas del crimen y responde a una llamada telefónica. Es entonces, transcurrido ya un cuarto de hora de metraje, cuando el espectador escuchar por primera vez una voz y descubre que el asesino se llama Arthur Bishop.
La apuesta de Michael Winner fue especialmente arriesgada para su tiempo. Cuatro años antes, Sergio Leone ya había sorprendido con la extensa introducción casi sin palabras de Hasta que llegó su hora, también con Charles Bronson en el reparto.
Sin embargo, Fríamente...sin motivos personales fue un paso más allá al convertir el silencio y la preparación minuciosa de un asesinato en el auténtico motor narrativo del arranque de la película, dejando la acción en un segundo plano hasta el momento decisivo.
Hollywood se peleaba por este 'thriller' de 2,4 millones: la sospecha de que lo escribió una IA lo ha arruinado todoDécadas después, esta forma de presentar a un asesina volvería a verse reflejada en El asesino de David Fincher, aunque con un enfoque distinto. Mientras la película de Fincher permite al espectador escuchar los pensamientos del personaje durante buena parte de su introducción, Fríamente...sin motivos personajes opta por definir a Arthur Bishop únicamente a través de sus acciones.