El actor y director casi abandona el mundo del cine por su adicción y sus inseguridades. "Iba a sabotear toda mi vida", admitió
En 2020, Brad Pitt confesó que un amigo le había ayudado a dejar de beber alcohol. Se trataba de Bradley Cooper, quien ya pasó por su propio infierno de adicciones muchos años antes. El también director no solo echó un capote a Pitt, que ha declarado recientemente que ha vuelto a consumir, también a Ben Affleck, otro actor que ha hecho público su alcoholismo.
La primera vez que Cooper se sinceró sobre sus problemas con el alcohol fue en 2011. En 2012 afirmó que llevaba ocho años sobrio. No obstante, fue en 2022 cuando habló abiertamente sobre sus problemas con las drogas. Lo hizo en el podcast SmartLess, presentado por sus amigos Jason Bateman, Sean Hayes y Will Arnett. Este último lideró su último proyecto como cineasta: Sin conexión (2025). La conversación que mantuvieron hace cuatro años fue directa: le preguntaron a Cooper cómo pudo salir de las drogas cuando estaba en su veintena.
"Estaba muy perdido y era adicto a la cocaína", afirmó. Y, como esto es de gente que ayuda a gente, Arnett fue quien lo hizo con Cooper, que admitió que una conversación con él en 2004 fue lo que le "puso en camino de un cambio de vida".
La triste historia real detrás de la última canción de 'Ha nacido una estrella': "Nunca olvidaré ese día"Lo cierto es que la carrera de Cooper se encontró con problemas en la década de los 2000. Abandonó Alias (2001), la serie de J.J. Abrams protagonizada por Jennifer Garner, después de pedir a su creador que le sacara de la ficción para hacer otras cosas. Después, se cortó el tendón de Aquiles. "Tenía cero autoestima", dijo. Fue ahí cuando casi abandona la interpretación. "Iba a sabotear toda mi vida", señaló.
Es más, en 2013 confesó que estuvo pensando en quitarse la vida. "Solo trabajaba tres días a la semana", contó. "Y luego, en la segunda temporada [de Alias], me dejaron aún más de lado. Pensé: 'Uf'. Y de repente, pensé: 'Quiero suicidarme". En el podcast recordó esa etapa en la serie: "Mudarme a Los Ángeles para hacer Alias fue como volver al instituto: no podía ir a discotecas, ninguna chica me miraba... Estaba completamente deprimido".
La vida de Cooper mejoró poco a poco y encontró uno de sus momentos álgidos cuando se unió a Resacón en Las Vegas (2009). La comedia, dirigida por Todd Phillips, fue un éxito de taquilla: recaudó 468,8 millones de dólares en todo el mundo. Para entonces, Cooper ya había pasado por su propio infierno. "Tenía 36 años cuando hice Resacón en Las Vegas, así que tuve que pasar por todas esas cosas antes de que la fama jugara un papel importante en mi día a día. Todo eso pasó antes de la fama", afirmó. "Definitivamente, hice enormes avances entre los 29 y los 33 o 34 años, cuando al menos fui capaz de ponerme delante de alguien, respirar, escuchar y hablar".
Otro de los momentos destacados de su carrera fue cuando se decidió por probar suerte como director. Ha nacido una estrella (2018), que también protagonizó junto a Lady Gaga, fue su debut detrás de las cámaras. La película consiguió ocho nominaciones a los Oscar, incluidas las de mejor película, mejor actor para Cooper, mejor actriz para Lady Gaga y mejor actor de reparto para Sam Elliott. Ganó a mejor canción original por 'Shallow'.
Sus siguientes proyectos como director no han tenido tanto éxito. Maestro (2023), su 'biopic' sobre Leonard Bernstein, ha caído en el olvido pese a conseguir siete nominaciones a los Oscar, incluidas las de mejor película, mejor actor para Cooper y mejor actriz para Carey Mulligan. Sin conexión se estrenó de tapadillo.
Su nueva película como director, guionista y actor es algo más potente: una precuela de Ocean’s Eleven con Margot Robbie como protagonista. Cooper y Robbie también producen.