El Duque era un auténtico fan de la gastronomía y disfrutaba y comiendo en compañía de sus seres queridos
Está claro que últimamente nos encanta conocer las costumbres de las estrellas de Hollywood a la hora de mantener una dieta equilibrada y una vida activa y saludable, y más especialmente si se trata de actores o actrices ya veteranos que siguen cumpliendo años en un pleno estado de forma que les permite enfrentarse a las largas jornadas de un rodaje.
Por ejemplo, sabemos que Clint Eastwood, de 96 años, lleva toda su vida manteniendo una dieta estricta baja en grasas en la que no hay cabida para los ultraprocesados, o que Robert de Niro también es bastante disciplinado y que apuesta por platos sencillos y saludables y buenas jornadas de entrenamiento para mantenerse en forma.
Sin embargo, rara vez nos interesamos por los menús habituales de los que ya no están, como la mítica estrella del wéstern John Wayne, cuyo nombre resulta estar asociado a un montón de recetas porque era un auténtico apasionado de la comida.
Según lo que ha trascendido sobre él a través de sus hijos y de aquellos que le conocieron, a John Wayne no solo le encantaba beber -su faceta como gran bebedor es muy conocida-, sino que adoraba comer y su apetito era proporcional a su imponente tamaño: medía 1,93 cm de altura.
¿Y cuál era su comida favorita? Todos coinciden en que su verdadera debilidad era la carne roja, especialmente el corte conocido como 'cowboy steak', un 'ribeye' con hueso similar al 'tomahawk' pero al que se le corta y limpia el hueso de la costilla. Además John Wayne adoraba cocinar esta carne siempre a la parrilla, dorándola mucho por fuera pero dejando su interior en un punto medio. Luego añadía unas pocas patatas de guarnición y ya tenía su plato perfecto. No necesitaba más.
Tal era la pasión de John Wayne por la carne que incluso existen varios libros de recetas asociados a él, como The Official John Wayne Way to Grill, que además de la forma en la que el actor adoraba hacer una buena parrilla de carne incluye las recetas de otros de sus platos favoritos. Sin embargo, como recuerda su hijo Ethan Wayne en las primeras páginas de ese mismo libro, su padre no podía permitirse comprar bistecs antes de convertirse en una estrella y eso provocó que siempre valorase más un buen trozo de carne cocinado de forma sencilla que ninguna otra cosa. "Mi padre habría comido bistec con patatas en todas las comidas", escribió Ethan.
Además, también recuerdan aquellos que le conocieron que a menudo solía ser él mismo quien se encargaba de las brasas en la parrilla de su casa, pero también lo hacía fuera, cuando estaba rodando. Le encantaba terminar sus jornadas junto al elenco y el equipo técnico alrededor de una parrilla y también adoraba hacerlo en su barco.
Otros de los platos favoritos de John Wayne eran la cocina Tex-Mex, a la que se aficionó gracias a sus habituales viajes a México, y otros clásicos del sur, como la cazuela de queso y chile, de la que existen varias versiones y que ahora se conoce como la "cazuela John Wayne".