El cineasta trabajó con el legendario actor en uno de sus ‘thrillers’ más olvidados
Todo el mundo en Hollywood parece estar deseoso de trabajar con Christopher Nolan. Al menos queda la sensación tras películas como Oppenheimer o La odisea donde hay actores de gran nivel a cantidades ingentes. Parte de ello se debe a que está haciendo varias de las películas más grandes del cine comercial, pero también su proceso parece agradar a los actores.
A pesar de que en sus películas los actores interpretan de una manera muy concreta, Nolan confía en el proceso de sus intérpretes y trata de no ser excesivamente intervencionista con lo que hacen. Es así como luego se sorprende con lo que va encontrando en la sala de montaje, y se topa con actuaciones impresionantes.
Nadie se duerme en los laureles
Hablando con Los Angeles Times durante la promoción de Oppenheimer, el cineasta recordó quedarse impresionado con lo que Cillian Murphy le había ofrecido para luego montar la película. Era incluso más asombroso que lo que pudo apreciar en el set de rodaje. No le pilló del todo por sorpresa, porque ya vivió algo así al comienzo de su carrera.
Cuando todavía estaba encontrando su sitio en Hollywood, Nolan realizó un remake de un thriller noruego que se llamó Insomnio y contó con nada menos que con Al Pacino para el papel protagonista. Fue su primera película en un estudio de cine grande y además con un actor que consideraba legendario. Aunque no se percató del todo de la grandeza de su trabajo hasta que lo experimentó de primera mano.
"Hicimos la película increíblemente rápido. El ritmo fue una locura": esta obra maestra ganadora del Oscar dura tres horas, pero se rodó en solo 57 días”Tras una serie de tomas, me acerqué a Pacino y le di una indicación sobre lo que quería” recordó el director, que se quedó sorprendido con la respuesta del actor: “Ya lo he hecho. No puedes verlo con el ojo, pero le hecho en las tomas”. Al revisarlas, Nolan vio que en efecto lo que iba a pedirle ya se encontraba en lo que ya había rodado. La veteranía de Pacino, que había acumulado cientos de trabajos en el cine, le lleva a anticipar como nadie cómo sus actuaciones se ven en pantalla.