Una versión ficticia del caso real de los presos Brito y Picatoste, fugados en 2001, que se estrena este domingo 7 de junio en Atresplayer
Hace seis años, la historia de Brito y Picatoste, dos presos que en 2001 protagonizaron una fuga que duró 33 días y que estuvo marcada por terribles actos de violencia, fue el caso que inauguró Crímenes, la serie documental 'true crime' basada en el programa de radio homónimo de Cataluña Radio que relata sucesos criminales reales bajo la batuta de Carles Porta, toda una insignia del género.
Ahora, la impactante fuga de los dos presos se ha convertido también en el eje central de la primera serie de ficción del periodista: 33 días.
Protagonizada por José Manuel Poga y Julián Villagrán en la piel de Prieto y Calatrava -una versión ficticia de los Brito y Picatoste reales que actualmente siguen cumpliendo sus respectivas condenas-, 33 días comienza con la fuga de dos presos de la cárcel de Ponent en Lleida. Después de que la huida comience con un acto violencia que deja heridos de gravedad a dos Mossos d’Esquadra, su búsqueda se convierte en la obsesión principal de la Policía Autonómica Catalana, pero se prologará durante más de un mes. Mientras los fugados tratan de resistir y avanzar en su plan de huida pese a estar acorralados, su relación y dependencia mutua es objeto de la curiosidad por parte de los agentes, a medida que se estrecha cada vez más.
Una producción de Atresmedia Televisión en colaboración con Luminol Media, Goroka y Lastor Media y creada por el propio Carles Porta, que ha dirigido Anaïs Pareto Onghena con el guion de Javier Olivares, Jordi Calafí y Xabi Puerta, 33 días se estrena este domingo, 7 de junio de 2026 en Atresplayer con un doble episodio y posteriormente emitirá un episodio cada semana hasta completar los seis que la conforman.
SensaCine ha podido hablar con Carles Porta con motivo del estreno de 33 días este domingo.
Pregunta: A los que te seguimos la pista desde hace tiempo, nos llamó la atención que tu nuevo proyecto fuese ficción, tras tantos años dedicado al 'true crime' en formato documental. ¿Cómo surgió todo esto?
Carles Porta: Pues porque nos lo ha pedido el mercado. José Antonio Antón, que es el director general de Atresmedia, estaba enamorado de nosotros, estaba enamorado del caso de Brito y Picatoste, y nos puso un contrato encima de la mesa para hacer una serie de ficción. Y claro, dijimos: "Pues hay que hacerla". Y entonces nos atrevimos. Por eso hicimos ficción. Y ahora vamos a hacer más.
P. ¿Desde el principio estaba claro que iba a ser la historia de Brito y Picatoste o la petición fue hacer un proyecto de ficción en el que vosotros pudierais elegir cuál podría encajar mejor como una serie de ficción?
C.P. No, fue un encargo prácticamente. O sea, a José Antonio Antón le gustaba mucho esta historia. Él y yo tenemos una relación muy buena y él me dijo: "Quiero esto en ficción. ¿Quieres hacerlo?". Y yo: 'Pues claro que quiero hacerlo'. Y por eso lo hicimos. Fue casi un encargo.
Tenemos más historias de ficción que vamos a llevar a la pantalla pronto, casos reales que ficcionaremos, pero este fue el primero, que casualmente también fue el primero que emitimos en Crims. O sea, que fue una casualidad. Pero esto fue un encargo, fue un deseo de Antón.
P. Siempre has dicho que uno de los ingredientes más importantes para hacer 'true crime' era el rigor. ¿Cómo ha sido gestionar un proyecto en el que, aunque haya rigor, sí que queda cierto espacio para la libre interpretación y cambiar algunas cosas? Al fin y al cabo es algo que no podías hacer en ninguno de tus proyectos documentales.
C.P. Esto es interesante porque, en este caso, el rigor tiene que vestirse de credibilidad. Eso es lo que hemos querido hacer. En la historia real se contaba qué pasó y cómo pasó, pero no se pudo contar por qué pasó, porque no lo dijo nadie. O sea, en su día, ni Picatoste ni Brito explicaron por qué hicieron lo que hicieron.
En la ficción nosotros hemos querido entrar en esa pregunta, pero desde el rigor y desde la credibilidad; o sea, a partir de los informes que hay en el sumario, de los testimonios que hay en el sumario, de las declaraciones que hicieron ellos, de sus cartas... Hemos querido construir ese viaje al porqué, pero sin perder un rigor, que en este caso es más credibilidad que rigor.
Y por eso hemos cambiado los nombres de los personajes, por honestidad. No se llaman Brito y Picatoste, se llaman Prieto y Calatrava. Porque Prieto y Calatrava están inspirados en Brito y Picatoste, pero no son Brito y Picatoste. La gente tiene que entender, y creo que lo entenderá, que no podemos engañar diciendo cosas que no sabemos. Y en este caso hemos cambiado los nombres para poder tener la libertad creativa necesaria para poder entrar en esa intimidad o en ese entorno en el que no había entrado nadie. Pero esto se hace empezando por cambiar los nombres y manteniendo un espíritu de credibilidad que es absolutamente esencial porque si no la gente no va a entender que eso es un Carles Porta. La gente tiene que estar conectada con la historia en todo instante, desde el minuto uno. Y creo que lo hemos conseguido, pero bueno, ahí está vuestra opinión y la de los espectadores.
P. Otra de las famosas "erres" que siempre has dicho que tienen que estar en cualquier 'true crime' es el "ritmo narrativo" [la tercera es el respeto]. ¿Qué herramientas narrativas has tenido que aprender o reforzar para hacer este proyecto?
C.P. Los guionistas han tenido su espacio. La directora, que es una maravilla, Anaïs Pareto, ha hecho un trabajo increíble y ha tenido su espacio. Y cuando yo he entrado, que ha sido más al final, ha sido para darle este ritmo. Los tempos de un guion, los tempos de un rodaje de ficción no son los mismos tempos que los de un true crime real, como mínimo de los míos. Y aquí hemos entrado con Laura Tremoleda y Santi Baró y los equipos que nos acompañan, nuestra guardia pretoriana a la hora de construir la fuerza de Crims, y le hemos dado un empujoncito hacia esa intensidad y ese ritmo para que tenga esa fuerza que ya funcionaba superbien, pero que ahora ha llegado a un nivel muchísimo más alto. Pero, de veras, ha crecido por el enorme trabajo hecho por todo el equipo que ha participado en este proyecto.
P. En un proyecto como este, para ti tan diferente y que además has comentado que de alguna manera fue un encargo, ¿Has vivido algún momento frustrante o enfrentado un miedo grande en el set,
C.P. Bueno, en el set de rodaje yo no he estado porque Anaïs Pareto ha hecho un trabajo increíble. Mi miedo es un miedo más general. O sea, yo tengo una doble sensación. Por una parte estoy muy contento porque creo que hemos hecho una gran serie. Por otra parte, tengo miedo, estoy ciertamente acojonado, de cómo lo va a recibir el público que está acostumbrado a un producto con mi nombre y ahora va a ver otro que para mí no es especialmente distinto, pero que no es lo mismo.
Veremos cómo se consume. Es un miedo a la respuesta, a la recepción, pero es un miedo relativo porque creo que está bien hecho, creo que hay muchísimo talento en todo el equipo que ha participado con unos actores increíbles y eso te da una cierta tranquilidad porque creo que el producto es bueno. ¿Qué pasa aquí? Que de lo que se trata es de no cometer errores. En el camino de la vida, lo que más daño te hace son errores graves que te hacen caer. Y creo que 33 días no solo no es un error, sino que creo que es un acierto, porque con esto podemos demostrar que podemos hacer buena ficción. Ahora esperemos a que la gente lo vea y dicte su veredicto.