Llegamos tardísimo, pero os aseguro que 'La maldición de Widow's Bay' es una de las series del año
Vamos con algo que os debía, que tenía pendiente desde hace muchísimo tiempo, que es hacer un análisis a fondo dedicado a la serie Widows Bay, que en España se ha llamado La maldición de Widows Bay. Es una serie que se estrenó en la plataforma Apple TV hace unos meses y os cuento lo que pasó: yo esta serie me la vi entonces, justo antes de irme al festival de Cannes. Pero el tiempo se me estranguló, me pilló el toro y no llegué a grabarla. En todo este tiempo, cada vez que sacaba yo una crítica de cualquier otra cosa, siempre había alguien que comentaba y decía: "Alex, ¿y Widows Bay?". Así que aquí está. Llegamos tardísimo, pero os aseguro que es una de las series del año.
En este caso me interesaba mucho ver la serie porque la creadora es Katie Dippold, nacida en 1980 en New Jersey. Así de entrada igual no os suena, pero si os digo que es la responsable de buena parte de los guiones y editora de la maravillosa Parks and Recreation entre 2009 y 2012... ya mola, ¿verdad?. Dippold venía de escribir pelis como la Cazafantasmas de chicas (la que todo el mundo desprecia y a mí me gusta), La mansión encantada para Disney o Cuerpos especiales con Sandra Bullock; trabajos que, digámoslo, son pura película alimenticia. Y de repente salta a Apple con una serie de terror. Me llamó muchísimo la atención.
Como si hiciéramos una serie sobre el alcalde de 'Tiburón'
Widow's Bay es como si hiciéramos una serie sobre el alcalde de la isla en la que ocurre la película Tiburón. En esta isla, el alcalde lo que quiere es que venga más gente y mole más, pero ocurre algo muy chungo y, ojo, que además es mutante.
Aquí el alcalde se llama Tom Loftis, al que da vida un increíble Matthew Rhys (el gran protagonista de The Americans), lo cual es la segunda gran razón para ver la serie. Él sabe conjugar momentos dramáticos y terroríficos, llevándoselos a un humor loquísimo y absurdo de una forma fascinante. Le acompaña un reparto bestial: Stephen Root como Wick, el aldeano al que nadie hace caso cuando dice que pasa algo malo, y sobre todo Kate O'Flynn como Patricia, que es el gran personaje de la serie y el gran descubrimiento de una actriz a la que se había visto antes pero no con esta barbaridad. Maneja el patetismo, la tragedia, una comicidad hilarante, momentos de terror y hasta es una 'action woman' impresionante.
Lo realmente genial de Widows Bay es que, siendo una serie de terror donde pasan cosas realmente terroríficas, nunca deja de tener un tremendo sentido del humor. Este equilibrio es casi imposible: si te lo llevas demasiado al humor, el terror nunca impacta; si te lo llevas demasiado al terror, el humor no tiene tanta gracia. De capítulo a capítulo, la amenaza que se cierne sobre el pueblo cambia, y cada episodio se adscribe a un subgénero del cine de terror distinto. Tienes homenajes directos a Carpenter y Stephen King, tienes slasher, brujería, terror apocalíptico de tormentas, casas encantadas y, mis favoritos, dos episodios de folk horror que son increíbles.
El prodigio aquí es el guion: hay 300.001 detalles en los que pararse en cada capítulo. Un ejemplo paradigmático es que cada vez que aparece un vídeo en una televisión analógica, un VHS en un museo o una cinta de 16 mm de celuloide, te vuela la cabeza. Apple TV no ha escatimado ni un dólar a la hora de confeccionar al equipo artístico que ha dado pie a esta serie. Si funciona la creadora, los actores, los subgéneros y la dirección, el resultado es un megahit que tenéis que ver. Si la veis la vais a disfrutar un montón. Palabra.