Hace varios años que se confirmó que la carrera cinematográfica de Bruce Willis había llegado a su fin. En ese momento hacía ya un tiempo que el actor, todo un héroe de acción de los 90 gracias a la saga Jungla de Cristal pero también inolvidable por otros papeles como el que interpretó en Pulp Fiction o El sexto sentido, estaba manteniendo un perfil bastante bajo en Hollywood. Protagonizaba películas de presupuestos muy bajos que no llegaban a pasar por salas de cine y, aunque servía como reclamo, luego interpretaba papeles pequeños en ellas.
Cuando en 2022 se confirmó que el actor padecía afasia, un trastorno que le impedía comunicarse bien, las piezas comenzaron a encajar. Un año después, la familia por fin tenía diagnóstico de lo que le estaba pasando al actor, que padece demencia frontotemporal. "Los desafíos con la comunicación son solo un síntoma de la enfermedad que enfrenta Bruce", explicó su mujer Emma Heming Willis. Desde entonces, su condición ha ido progresando y, de vez en cuando, su familia actualiza en redes sociales el estado de salud del intérprete, que está permanentemente arropado por el cariño de sus seres queridos.
Sin embargo, antes de que el actor comenzara a sufrir de esta condición, Bruce Willis era una de las mayores estrellas de Hollywood con una notable trayectoria a sus espaldas en la que, además de las ya mencionadas, a menudo siempre recordamos también El último Boy Scout, La muerte os sienta tan bien, Doce monos, o la serie Luz de luna.
Lo que no tanta gente sabe es que su filmografía podría ser aún más rica si Willis no hubiera escuchado al que era su agente a mediados de los 90 cuando este le desaconsejó ser parte de una película triunfaría a lo grande: El paciente inglés, la suntuosa adaptación cinematográfica de la novela homónima de Michael Ondaatje.
Dirigida por Anthony Minghella, esta película romántica de 160 minutos recaudó 230 millones de dólares en todo el mundo y fue un éxito absoluto tanto entre la crítica como entre el público. Además, El Paciente Inglés también fue nominada a doce premios Oscar, de los cuales ganó nueve, entre ellos el de Mejor Película.
Bruce Willis reconocería que le había dado mucha rabia perder aquella oportunidad.
"Mi entonces agente me convenció de no trabajar con Anthony Minghella", explicó en una entrevista con Ain't It Cool News en declaraciones recogidas por Far Out Magazine. El actor no reveló las razones por las que el agente le aconsejó aquello, pero él siempre se arrepintió de haber perdido la oportunidad de trabajar con el cineasta.
Respecto al papel que hubiera encarnado en la película, a Bruce Willis no le ofrecieron el papel principal del conde László Almásy, que recayó en Ralph Fiennes, sino que le ofrecieron el tercer papel más importante, después de Katherine Clifton (Kristin Scott Thomas): el gran amor de la protagonista, el oficial de inteligencia canadiense David "Moose" Caravaggio, quien finalmente fue interpretado por Willem Dafoe.