Con una puntuación de 4,5 estrellas sobre 5 entre casi 3.000 votos, Salvar al soldado Ryan es, según los usuarios de SensaCine, la mejor película bélica de la historia. Dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Hanks, Tom Sizemore, Edward Burns y Matt Damon, entre otras, la película vio la luz en 1998 y no solo fue la segunda película más taquillera del año con una recaudación de 482 millones de dólares, sino que cautivó por completo a público y crítica y décadas más tarde sigue siendo considerada una de las mejores del género.
Con una inversión de 70 millones de dólares, tanto Steven Spielberg como sus actores se dejaron la piel para conseguir que Salvar al soldado Ryan no solo fuera una gran película, sino que fuera un retrato lo más realista posible del episodio de la II Guerra Mundial que se aborda en ella: el desembarco y batalla de Normandía, también conocido como el Día D, que fue clave en el desenlace del régimen nazi.
Sin embargo, el historiador experto en la Segunda Guerra Mundial John McManus encuentra un punto débil en Salvar al soldado Ryan. Pese a que reconoce que le encanta y le da una puntuación de 8 sobre 10 en precisión histórica, el experto señaló una de sus imprecisiones en un vídeo para Empire: las secuencias en las que los soldados estadounidenses despejan los búnkeres alemanes. Según el historiador, la película comete el error de caer en el estereotipo del "alemán tonto", puesto que los soldados alemanes no actúan de forma lógica ante el movimiento estadounidense.
"Esta no es mi escena favorita de la película. Está bastante abajo en la lista. Aquí tenemos el ejemplo clásico del 'alemán tonto'. Alguien acaba de lanzar una granada a tu búnker y tú simplemente vas a salir de allí sin mirar quién está ahí fuera", explica McManus. "Tampoco hay, estrictamente hablando, ninguna prueba real de que alguna vez tuviéramos un equipo de lanzallamas despejando un búnker o un fortín con su arma en la playa de Omaha el Día D".
No obstante, es una realidad que Steven Spielberg llevó a cabo una ardua investigación para su película. Realizó numerosas entrevistas con veteranos de guerra e incluso puso en marcha un campamento de entrenamiento para que los actores pudieran experimentar en sus propias carnes lo que significaba estar en la piel de un soldado de la forma más realista posible. Y su empeño se notó en el resultado: la forma en la que se rodaron las escenas de combate y secuencias de acción fueron realmente elogiadas en su día y a la película se le atribuyó justo lo que Spielberg buscaba: una gran precisión.
A pesar de sus pequeñas críticas, McManos está de acuerdo:
Está muy bien representado en términos del terreno. Había trincheras como esta. Los estadounidenses estaban tratando de despejarlas. En esta última parte, los estadounidenses los capturan como peces en un barril. A los que lucharon en la zona de Vierville les hubiera encantado vivir una situación como esa en el Día D, pero, por lo que yo sé, no hubo muchos casos en los que los alemanes quedaran tan mal parados
"Una de las cosas que realmente me gusta de esta escena es que muestra a los no alemanes con uniforme alemán en la playa de Omaha", admite. Sin embargo, "creo que estos tipos eran checos y están tratando de explicarles eso a los estadounidenses, diciendo 'No disparen' lo que irónicamente hace que les disparen. Pero si pensamos en una precisión del 10 %, es mucho más probable que los estadounidenses se hubieran encontrado con no alemanes que venían de Rusia, Ucrania o Polonia".
Las palabras del experto, no obstante, no eclipsan la maestría de Spielberg representando el caos y los horrores de la guerra como nunca antes hasta aquel momento