Mamoru Hosoda es bien conocido por hacerte llorar con grandes películas como La chica que saltaba a través del tiempo o Mirai, mi hermana pequeña. Y desde Belle, he tenido que esperar cuatro años para ver lo nuevo de Hosoda como es Scarlet, y la espera ha valido la pena.
La historia nos presenta Scarlet, una princesa medieval que descubre de muy joven que su padre ha muerto a manos de su tío, Claudio. Tras fracasar en su intento de vengar a su padre, llega a un misterioso más allá donde se encuentra con un joven idealista enfermero llamado Hijiri.
La historia se inspira en Hamlet, siendo Scarlet Hamlet y Hijiri el equivalente a Ofelia, y sus apariciones incluso buscan rendir homenaje a la historia de alguna forma. Lo mejor es que ambos pertenezcan a dos épocas muy diferentes, pero que sean capaces de unir fuerzas para buscar la venganza de Scarlet.
La animación es exquisita del propio estudio del director, Studio Chizu, con una acertada mezcla de CG y una estética dibujada a mano. Los ritmos son pausados a lo Shakespeare con grandes escenas de acción y un mundo fantástico muy acorde a Hosoda.
Scarlet tiene una gran identidad propia y una heroína que recuerda a la de La Princesa Mononoke y que es de lo mejor de la película junto a Hijiri. No necesita ser la mejor película del año, pero sí un gran joya del director que sigue sorprendiendo en su carrera cinematográfica.
30 años después, vuelve uno de los animes que marcó a toda una generación con el creador de 'NieR: Automata'La película llega justo con el boom de Hamnet con Paul Mescal y Jessie Buckley, por lo que siempre puedes unir ambas películas en un mismo día y tener un día muy Shakesperiano. Recuerda que Scarlet se estrenará en cines de España este 27 de febrero.