Este Oscar fue encontrado en un cubo de basura del aeropuerto, pero fue fácil encontrar a su dueño
Alicia P. Ferreirós
Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.

En los casi 100 años de historia se han perdido 80 galardones en algún momento y algunos de ellos nunca han vuelto a aparecer

Ningún galardón es tan codiciado en la industria cinematográfica como el icónico premio Oscar. Otorgados anualmente desde 1929 por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en reconocimiento a la excelencia en distintos ámbitos de la industria, los Oscar se han acabo convirtiendo en uno de los grandes logros a aspirar por sus profesionales. El récord del mayor número de Oscars lo ostenta Walt Disney, con 26 victorias, mientras que otros, como la compositora Diane Warren ostenta el de ser la persona con mayor número de nominaciones (17) sin haber ganado nunca.

En cualquier caso, aunque haber ganado o no un Oscar no define el talento de un actor o actriz o cualquier otro profesional, obtener el premio es un momento absolutamente especial y mágico para cualquier ganador. Por eso, que un Oscar aparezca en un cubo de la basura es, cuando menos, un hallazgo completamente inesperado.

Sin embargo, eso es lo que ocurrió en el año 2002, cuando la estatuilla más famosa del mundo fue encontrada en un contenedor de basura en el aeropuerto de Ontario, Canadá. No obstante, encontrar a su dueño fue lo más fácil del mundo.

El Oscar en cuestión pertenecía a Whoopi Goldberg, quien lo había ganado 10 años antes, en 1991, en la categoría Mejor actriz de reparto por su trabajo en Sister Act. Y no, no es que estuviese deshaciéndose de objetos, sino que lo había enviado al fabricante oficial, R.S. Owens & Company, para que lo limpiaran.

Sister Act: una monja de cuidado
Sister Act: una monja de cuidado
Fecha de estreno 27 de noviembre de 1992 | 1h 40min
Dirigida por Emile Ardolino
Con Whoopi Goldberg, Maggie Smith, Kathy Najimy
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Sensacine
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Cuando el paquete llegó a la compañía, sin embargo, estaba vacío. En el transcurso del envío, alguien había abierto la caja, había sacado la estatuilla y la había vuelto a cerrar. Sin embargo, como desde 1951 los premios, numerados y grabados, están sujetos a una estricta prohibición de reventa, el ladrón no pudo hacer nada con él y el premio terminó en la basura.

Unos días después, el premio fue encontrado y dar con su dueña fue lo más fácil del mundo, debido precisamente al grabado del propio galardón. El culpable, sin embargo, nunca fue capturado.

"El Oscar jamás saldrá de mi casa", declaró la actriz en un comunicado, tal y como recogió Variety en su momento.

Aunque curiosa, la anécdota de Goldberg perdiendo su Oscar no es un hecho aislado, sino que ocurre mucho más habitualmente de lo que se piensa. Según un artículo de New York Post en 2021, en los casi 100 años de historia de lo premios, unos 80 galardones han desaparecido en algún momento y algunas de ella para siempre.

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