Ridley Scott es, a sus 88 años, uno de los cineastas más veteranos actualmente en activo. Esta misma semana ha estrenado su más reciente película, La constelación del perro, en la que ha regresado al género de la ciencia ficción que hace más de cuarenta años le abrió de par en par las puertas de Hollywood de la mano de dos de sus obras más célebres: Alien, el octavo pasajero y Blade Runner.
El ritmo de Scott es, además, admirable. En 2021 estrenó dos películas -La casa Gucci y El último duelo-, el 2023 llegó Napoleón, en 2024 Gladiator II y ahora La constelación del perro. Cumplirá 89 años el próximo mes de noviembre y lo hará sin ninguna intención de retirarse.
Coincidiendo con la promoción de su nuevo largometraje, el número 30 de su carrera, el director ha hablado con Los Angeles Times de sus nuevos proyectos, empezando por el rodaje a partir del próximo mes de noviembre de La isla del tesoro, escrita por el creador de Adolescencia Jack Thorne y protagonizada por Hugh Jackman. Asimismo, Scott planea adaptar el libro de John Harris de 1962 Pacto con la muerte, está interesado en un guion que le enviaron recientemente sobre "cómo estamos castigando al planeta" y no ha descartado el biopic sobre los Bee Gees que lleva bastante tiempo postergando.
Por si fuera poco, Ridley Scott prepara la tercera precuela de Alien, nueve años después del estreno de Alien: Covenant en 2017, y por fin ha ofrecido algunos detalles de lo que tiene en mente:
Las IA pueden descontrolarse. Y si lo hacen, es como una bomba
Según explica, la historia continuará con David, el personaje de Michael Fassbender, creando un "mundo nuevo y valiente para sí mismo".
Sin embargo, aunque el director ya dejó clara su fascinación por la IA mucho antes de que llegase a nuestras vida, no tiene ninguna intención de usarla él mismo. "La pregunta incómoda es: ¿La IA solo puede ser tan buena como la información que recibe?. Si les digo: Aquí tienes un lienzo en blanco, escribe esto y aquello', ¿sería simplemente una mezcla de millones de otros guiones? Probablemente. Pero el peligro es que supere ese límite y se vuelva más inteligente que nosotros". A nivel visual y tecnológico, cree que todavía "puedo competir con una IA sin ningún problema en la creación de imágenes", pero "llegará, inevitablemente", advierte.