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    Qué fue de Victoria Abril: vive en París desde los años 80, ha muerto para Almodóvar y es amiga de la polémica
    Por Sara Heredia — 16 abr. 2021 a las 20:01

    Está en boca de todos por sus palabras sobre la 'plandemia'. En realidad, la actriz nunca se ha callado y lleva sus numerosas polémicas con mucho saber estar. Esta noche puedes disfrutar de 'Amantes' en La 2.

    El pasado 25 de abril, Victoria Abril, mientras recogía el premio Feroz de Honor, desataba la polémica al soltar una retahíla de comentarios sobre el coronavirus, su duda sobre la efectividad de las vacunas y la supuesta 'plandemia' orquestada por las altas esferas. "Nos usan como cobayas", proclamaba a los cuatro vientos ante un público que, como mínimo, la miraba estupefacto. La actriz siempre ha sido así, sin pelos en la lengua, y ha generado a su alrededor fama de provocadora. Viendo los últimos acontecimientos, ganada a pulso.

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    Nacida en Madrid en 1959, Victoria Abril vive en Francia desde 1982. Llegó allí por amor. Dos de sus tres grandes relaciones han sido franceses, Gérard de Battista y Pierre Edelman. El tercero fue el jugador de fútbol chileno Gustavo Laube, con el que se casó en 1977 y cuyo romance fue aireado en los medios, algo que no gustó a la actriz. En el país vecino dice sentirse más a gusto. Ha podido educar a sus dos hijos -ahora ya treintañeros- como niños normales, alejados del foco público.

    Ella, sin embargo, siempre ha estado expuesta. Como decimos, nunca se ha guardado sus opiniones, por muy políticamente incorrectas que fueran. En 2018, declaró en una mesa redonda durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) que el movimiento Me Too se hundía a causa de las "feministas radicales" y que criminalizaba "la seducción y el deseo". También aseguró que Almodóvar no le llamaba desde hacía 20 años y que, aunque el cineasta no había muerto, ella para él sí. 

    Abril no tiene miedo de enfadar a nadie. En este sentido, podría decirse que es libre. Asegura que nunca se ha movido por dinero, ni su gran aspiración ha sido llegar a América. Su motor, reconoce, ha sido el amor. "Me he equivocado mil veces por amor", confesaba en una entrevista a S Moda. A sus 60 años, lo único que le pide a la vida es no aburrirse y su única salvación es la actuación.

    En su carrera como actriz en España tuvo mucho peso Vicente Aranda, con quien trabajó en doce películas y el que la llevó a ganar el Oso de Plato a Mejor actriz por su papel en Amantes (1991). Asegura que fue su faro. "No existe un hombre que me haya aguantado durante 40 años, solamente Vicente Aranda". Para su otro gran apoyo en su carrera, Pedro Almodóvar, las palabras son diferentes. Juntos grabaron Átame (1989), Tacones lejanos (1991) y Kika (1993), pero asegura que al manchego solo le interesan las mujeres de 30 años y las mayores de 50. "Yo tenía una pequeña esperanza de que en esta década fantástica que es la cincuentena me contratara otra vez", declaraba a S Moda.

    Francia siempre ha reconocido su trabajo y en 2002 fue nombrada ‘caballero’ de la Legión de Honor. En su filmografía se cuentan una veintena de producciones -o coproducciones- galas. Sin embargo, en el país que la vio nacer no ha disfutado del mismo nivel de prestigio. Una espina que tiene clavada. Y eso que cuenta con ocho nominaciones a los Goya. De todas esas oportunidades, solo resultó ganadora en una ocasión. En 1996 con Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

    Abril, además, fue uno de los primeros desnudos de los 80. Se atrevió a filmar algunas de las escenas más torridas de la filmografía de Almodóvar y durante una época, el público esperaba verla desnuda en todas las películas en las que aparecía. Como ella misma dice, le costó más decir 'Te quiero' que quitarse la ropa. "Soy mucho más púdica con el verbo que con el cuerpo. Son solo músculos, es un utensilio de trabajo; la sensualidad no está ahí, sino en la mirada, es sobre todo verbal", desvela para El País.

    Ella ha sido una más de esa enfermedad que afecta a las actrices de más de 40 años: el olvido. La industria no crea papeles para mujeres a partir de determinada edad y, cuando eso le pasó a Abril, decidió dedicarse a la música y lanzó dos discos en Francia, donde dio 500 conciertos. Esa es la gran cualidad de la actriz, que es capaz de reinventarse. En los últimos años se ha reconciliado con España y ha participado en las series Sin identidad y Días de Navidad, además de las películas Nacida para ganar y La lista de los deseos.

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    Victoria Abril fue musa del cine patrio, al igual que de Jean Paul Gaultier, y una figura clave en nuestra historia cinematográfica. Es posible, aunque no podemos afirmarlo con firmeza, que sus formas y mala fama le hayan pasado factura. En un país como España, donde no desligamos la figura pública del talento para la actuación, ella chirría. ¿Esto le molesta? Ni mucho menos. Victoria Abril se muestra tal y como es y ya se enfrentará a las consecuencias con la mejor de sus sonrisas.

    Polémicas aparte, si quieres disfrutar de Victoria Abril como la buena actriz que es, no te puedes perder Amantes esta noche a las 22h en La 2, dentro del programa Historia de nuestro cine.

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