Aliens, existen
por Andrea ZamoraUn alienígena es infinito en su forma hasta que se demuestre lo contrario. Podría seguir la idea del manido cabezón con ojos gigantescos, sí, pero también la de algo que nuestra mente humana no puede ni podrá comprender. Lo segundo, claro, no es compatible con mostrar o exponer ese recurso al público en una película. La imagen clásica de estos seres del vasto cosmos es la misma a la que recurre Steven Spielberg en El día de la revelación y, en esta decisión visual, hay una conexión con lo que es en sí mismo El día de la revelación: un 'thriller' de ciencia ficción también clásico en el que poco importa qué forma tiene ese ser de otro mundo. Aquí la clave no es el alienígena, sino cómo la humanidad se enfrenta a la idea de que existan.
Leer la crítica completa de El día de la revelación: 'El día de la revelación' no es la mejor película de Steven Spielberg, pero sí es un emocionante 'thriller' de ciencia ficción
La vuelta a la ciencia ficción de Spielberg es un ejercicio de cine tradicional, pero no por eso es menos seductor. Al director le ha quedado una película emocionante inundada de su característica forma de conmover, agitar y hacer sentir desde una titánica amabilidad. Como ocurre en las mejores historias de ciencia ficción, los elementos fantásticos sirven como vehículo para explorar cuestiones muy terrenales. La película reflexiona sobre la condición humana, pero también sobre la relación entre ciencia y fe, la manipulación informativa y la influencia de las grandes corporaciones. No obstante, junto a sus virtudes también aparecen algunas debilidades: ciertas resoluciones narrativas demasiado cómodas y un antagonista excesivamente convencional que pierde relevancia precisamente cuando la historia alcanza su punto culminante.
Spielberg no pierde el tiempo. El día de la revelación arranca en plena acción, con Daniel, interpretado por un gran Josh O'Connor, ocupando el centro de la historia. La forma en la que arranca esta historia no es, precisamente, como una espera y, con eso, Spielberg ya nos ha atrapado. De forma similar a como hizo en Ready Player One (2018), donde establecía las reglas de su universo en apenas unas escenas iniciales, aquí vuelve a demostrar su habilidad para definir personajes, relaciones sentimentales, conflictos y antecedentes mediante una introducción impecablemente dirigida y dotada de un ritmo admirable.
Universal Pictures
Pronto descubrimos que Daniel está huyendo. Tras trabajar para una poderosa empresa tecnológica, ha decidido enfrentarse a ella al descubrir una información que considera imprescindible compartir con el mundo: la existencia de vida extraterrestre. A través de su historia, Spielberg imprime a la narración la energía de un 'thriller' de espionaje. En cambio, la trama de Margaret, interpretada por una magnífica Emily Blunt, avanza con mayor calma. Su historia se construye alrededor de otro enigma: el de una presentadora de televisión que, de manera inesperada, comienza a expresarse en un idioma desconocido para cualquier cultura conocida.
La primera parte de El día de la revelación es el despertar de este importante encuentro, el de Daniel y Margaret, uno que puede concluir en un cambio de paradigma para el mundo. Evidentemente, existen intereses decididos a impedir que la verdad salga a la luz. Ahí entra en juego Noah Scanlon, el personaje interpretado por Colin Firth. A Noah se le presenta como alguien que hará todo lo posible para que el importante secreto no salga a la luz, pero la forma de su derrota no está a la altura de la construcción del personaje.
A pesar de algunos errores que impiden que la obra alcance toda la grandeza a la que aspira, Spielberg consigue cerrar el relato de forma satisfactoria y emocionante. El tramo final arranca con una secuencia especialmente conmovedora, centrada en la recuperación de un recuerdo perdido que cobra vida en la recreación de la habitación de una niña. A partir de ahí, el cineasta elige la vía más emotiva posible para concluir la historia: la de fundamentar todo en la la verdad.
El final de El día de la revelación hace honor a su título. A veces, no hay nada más conmovedor que los ojos vidriosos de una persona contándole al mundo algo que está descubriendo al mismo tiempo que el resto de todos los seres de este planeta.