Vaiana
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4,2
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33 Críticas del usuario

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Arturo Jr Hurtado
Arturo Jr Hurtado

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3,5
Publicada el 14 de julio de 2026
Me vi Moana por primera vez preparándome para el live action que se acaba de estrenar. Y creo que haber llegado sin una gota de nostalgia hizo que la sorpresa fuera más genuina. Este proyecto acaba definiéndose como uno de los pilares de la nueva era Disney, con princesas empoderadas y personajes femeninos que ya no giran alrededor del romance, sino de un propósito propio, de vencer sus propios miedos.

Hay que reconocerle a Disney Animation Studios la investigación descomunal que hay detrás de Moana. Todo nació de John Musker leyéndose mitología polinesia y quedándose enganchado con una pregunta: ¿por qué los grandes navegantes del Pacífico dejaron de explorar durante casi mil años? Ese misterio se volvió el motor de la película. Los directores se pasaron años viajando a Samoa, Fiyi, Tahití y Nueva Zelanda, hablando con historiadores, pescadores, ancianos, navegantes, arqueólogos, bailarines y lingüistas. De ahí sale el Oceanic Story Trust, y para mí este fue el elemento que revolucionó todo el proyecto: no fue un comité decorativo, tenía poder real para exigir cambios.

Por ejemplo:
- Maui, en un principio, iba a ser calvo. Sin embargo, el consejo les explicó que eso le quitaba peso espiritual al personaje y Disney lo rediseñó por completo.
- Tumbaron escenas donde Moana hacía berrinches infantiles porque no representaban bien los valores de la cultura polinesia.
- Los directores fueron claros en que no querían contar la historia de una princesa, sino la de una exploradora. Nada de romances ni de príncipes. El conflicto es de identidad, responsabilidad y tradición.

Con eso se entiende por qué la película es tan sólida. A parte de la innovación en el diseño de animación, hay respeto cultural, y hay una banda sonora que quedó marcada. La canción de Maui (De nada) me lleva dando vueltas desde que la escuché por primera vez. También tenemos una protagonista femenina bien escrita que no cae en el pecado político del progresismo forzado, un mal en el que Disney lleva cayendo hace varios años. No me extraña para nada sabiendo que detrás de esto está el dúo de directores John Musker y Ron Clements, mismos que comandaron Tiana y el sapo, la mejor película de princesas de todos los tiempos y el mejor personaje femenino de Disney en el siglo XXI.

Ahora, viendo un poco las falencias de la película, el tercer acto es bastante convencional, se usa la fórmula clásica con la que cierran casi todas las películas Disney de princesas. Además, hay un tramo largo donde Maui termina robándose el protagonismo que debería ser de Moana. Y los chistes de Heihei, el gallo, a veces parecen sacados de otra película diferente. Fue nominada al Óscar a Mejor Película Animada pero sinceramente no llega para tanto. Igual no sorprende a nadie, Disney siempre debe tener algo metido en esa terna por asuntos de marketing, dinero y por mera política.

De lo mejor de Moana es la animación del océano. Mejor dicho, el océano en sí. Este no es un escenario sin más; es un personaje. Transmite emociones, hace de alivio cómico, funciona casi como una fuerza divina. Para lograr eso, el estudio tuvo que inventarse herramientas de simulación nuevas, y muchos animadores han dicho que fue el efecto más complejo que Disney había hecho hasta ese momento. Hay que ponerse en los zapatos de ese equipo un momento para dimensionar lo que esto implicó.

Y hay una lectura de fondo que gira en torno a un concepto moderno, y es que cuando se explota la naturaleza, el equilibrio se rompe. Te Fiti la diosa con forma de montaña, representa la fertilidad del planeta, spoiler: y el corazón que Moana acaba devolviéndole simboliza la capacidad de crear vida
. Uno de los hallazgos más lindos de toda la investigación fue confirmar que los polinesios probablemente fueron los mejores navegantes de la historia humana: sin brújula, sin mapas, sin instrumentos, guiándose por las estrellas, las olas, las aves y las corrientes de aire. Por eso en la película miden las estrellas con la mano (es una técnica real de navegación tradicional, donde la posición de los astros se calculaba visualmente usando el propio cuerpo como referencia).

Si vemos a Maui con detenimiento, se puede leer a un personaje más complejo de lo que su superficie muestra: todo su ego funciona como un mecanismo de defensa. spoiler: Fue abandonado por sus padres, necesita aprobación, necesita ser admirado, y sus hazañas son una forma de pedir amor. Por eso recalca mucho en sus diálogos que cuando pierde el anzuelo, siente que pierde lo único que lo hace valioso.

El arco de Moana también tiene su filo porque ella no quiere escapar de su pueblo, no está huyendo de su gente, lo que quiere es servirles. No le huye a su identidad, sino que se encamina a descubrirla. Su transformación consiste en entender que obedecer ciegamente a la tradición puede terminar poniendo en riesgo justo lo que esa tradición quiere proteger.

Otro detalle que me encanta es la psicología del color aplicada con toda la intención: el azul representa la libertad y el descubrimiento, el verde la fertilidad y a Te Fiti, el negro la corrupción y la pérdida del equilibrio, el rojo la ira y a Te Ka. Ni un solo tono está puesto aleatoriamente.

spoiler: El cierre tiene un giro muy llamativo. El antagonista no es Te Ka. Te Ka es Te Fiti, pero lastimada. Este clímax no consiste en derrotar el mal, sino en sanar un dolor. El final pasa de ser una victoria de combate a ser una reconciliación. Algo bastante atípico para las historias contemporáneas.
decatur555
decatur555

3 usuarios 695 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 31 de diciembre de 2025
Hay películas que, sin ser deslumbrantes, se ganan el cariño con una facilidad sorprendente. Vaiana es una de ellas. No intenta reinventar Disney ni romper moldes, pero sí hacer algo muy bien: contar una historia clara, luminosa y honesta. Es de esas películas que funcionan especialmente cuando las ves a través de los ojos de un niño… y eso, en su caso, juega claramente a favor.

La historia avanza sin grandes giros ni complejidades innecesarias, apoyándose en una estructura clásica que se deja ver con gusto. Todo está al servicio del viaje de su protagonista, de esa necesidad de salir, descubrir y entender quién es. No hay príncipes salvadores ni romance forzado, y eso se agradece. El mensaje es sencillo, directo y bien integrado: crecer también es atreverse a escuchar esa voz interior que empuja, aunque dé miedo.

Visualmente es un espectáculo. El mar, los colores, la animación del agua y la forma en la que la película convierte la naturaleza en algo casi vivo están a un nivel altísimo. Hay planos que entran por los ojos con una facilidad tremenda y que justifican por sí solos el viaje. Disney aquí juega sobre seguro, pero lo hace con oficio y una técnica impecable.

La música acompaña bien y tiene varios temas pegadizos, aunque no todos se quedan grabados con la misma fuerza. Cumplen su función narrativa y aportan ritmo, pero no siempre alcanzan ese punto mágico que convierte una canción en inolvidable. Aun así, el conjunto funciona y mantiene el tono alegre y aventurero durante casi todo el metraje.

Los personajes secundarios, especialmente Maui, aportan humor y energía, evitando que la película se vuelva plana. No todos están igual de desarrollados, pero tienen carisma y ayudan a que la historia fluya sin tropiezos. Todo está pensado para entretener sin saturar, algo que se nota especialmente en el público infantil.

Vaiana no es una obra maestra ni pretende serlo. Es una película bien hecha, entretenida y con un mensaje positivo, de esas que se recuerdan con cariño porque estuvieron ahí en un momento concreto. Y a veces, con eso, es más que suficiente.
Nathaly Vasquez
Nathaly Vasquez

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1,0
Publicada el 24 de junio de 2025
Muy mala la pelicula bahiana, no tenia un buen desenlase, estaba muy pausada.
Era todo musical, decepcio .
Elvis Del Valle
Elvis Del Valle

250 usuarios 775 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 25 de julio de 2026
La entrega número 56 de la franquicia de clásicos animados de Disney ofrece un vistazo al mundo de la mitología polinesia. Anteriormente, Disney había recorrido Hawái con Lilo & Stitch, pero con Moana se hace un enfoque más claro a la esencia de la mitología polinesia. No solo basándose en el territorio hawaiano, sino también en otros territorios del pacífico como Samoa, Tonga, Tahití y Nueva Zelanda entre otros. Utilizando la mitología de Maui como referencia, sé fue construyendo una historia bastante buena que solo cuenta con dos protagonistas en una refrescante historia de aventura bastante entretenida, con buenas canciones, personajes originales y un argumento algo simple, pero cumplido. Como es de costumbre en las obras de Disney, la animación es lo que nunca decepciona. Tiene esa misma experiencia visual que Disney había brindado a partir de Tangled y Frozen, pero llevado a un nivel más alto. Las escenas de acción que toman lugar en territorio acuático son muy fluidas y estimulantes. Los animadores hicieron un trabajo muy convincente con el niel de realismo y fluidez que le dieron al agua.

Es curioso que esta sea una de las pocas ocasiones en que una película de Disney logre sostenerse con pocos personajes presentes. Moana y Maui logran sostener la película en su totalidad gracias a su encanto y carisma. Moana es un personaje bien hecho y tiene mucha determinación. Ella sabe que está destinada a algo grande y por eso se convierte en la elegida del océano. La historia inicial de la película toma bastante de The Long Pause, un evento que impulsó a los pueblos del pacífico a detener sus viajes por el océano. Los pueblos polinesios que existían hace unos mil años eran compuestos por navegantes más avanzados de la época antigua. El número musical We Know The Way muestra que sus métodos se basaban en estudiar las estrellas, las corrientes, las nubes y el vuelo de las aves para encontrar tierra. Eran métodos muy importantes al considerarse disciplinas sagradas y respetadas en ese entonces. Algunos de estos métodos Moana los practica con la ayuda de Maui. El importante rol que tiene Moana en su viaje es que demuestra su valor y determinación que se vuelven cualidades fundamentales para que ella sea la futura líder de Motunui. Su padre Tui desea que sea ella asuma esa responsabilidad para proteger a los aldeanos. Pero le preocupa la fascinación que Moana siente por el océano y la abuela Tala es la única que sabe que Moana tiene un destino mayor. El rol importante que Tala cumple al inicio es que le muestra a Moana la verdad sobre Motunui y quienes eran sus antepasados. Es un secreto que Tui ha querido mantener para proteger a su gente de los peligros del océano, pero ahora que Motunui está en riesgo, Moana es la única que retoma el rol que tenían sus ancestros. Moana acepta el pasado de su gente como navegantes y se convierte en una para poder ir a rescatar a su pueblo y toda la existencia. Moana tiene una importante misión que cumplir para salvar a su isla de ser consumida por la maldad de Te Kā y hacer que su pueblo recuerde sus días de gloria como viajeros del océano. Puede que esta ya se sienta como un cliché, pero Moana tiene ese carácter entrañable que caracteriza a otras princesas de Disney. El gallo Heihei se aferra al arquetipo del compañero animal de las princesas Disney, aunque es usado como gag y Pua es quien tenía más chances de ser un compañero con más dinámica. Pero Heihei solo tiene un rol menor que es usado como un elemento más cómico. Moana es la más importante porque se vuelve el centro esencial de la trama y comparte el mismo carisma que tiene Maui.

Con este último personaje la película se arriesgó en tratar de contar su versión de la mitología de Maui. Dado que las islas polinesias tienen sus versiones del mito y hay diferencias, decidieron tomar lo más básico de Maui para conservar lo que más se sabe de este ser mitológico. Conservaron su fuerza sobrehumana, su habilidad de cambiar de forma y su anzuelo mágico cuyo nombre en la mitología es el Manaiakalani. Los realizadores tomaron una decisión creativa con este objeto para resaltar el perfil psicológico de Maui. La película solo menciona que el Manaiakalani fue creado por los dioses y en la mitología se explica que fue forjado por medio de la mandíbula de una deidad que fue ancestro de Maui. Según algunas versiones de trato de la deidad Murirangawhenua, quien fue abuela de Maui. La película usa el anzuelo como fuente de origen de la capacidad que tiene Maui para cambiar de forma. En la versión original de las leyendas, Maui ya nació con esa capacidad al ser un kupua. Estos seres se caracterizan por ser embusteros, narcisistas y astutos que disfrutan llamar la atención. Son características que se pueden notar en la personalidad de Maui y también en Tamatoa. Existen Geckos en los tatuajes de Maui que simbolizan su capacidad de cambiar de forma y su vínculo con el mundo humano y el espiritual según la tradición polinesia. Aquí Maui no es un héroe muy épico como en la versión mitológica, pero tiene el mismo nivel de fama. En el mito Maui tenía la fama de ser embustero y por eso no tenía una buena relación con sus hermanos. La relación que tiene con Moana no es muy diferente a ello. La película tiene una par de referencias a las hazañas que Maui cometió en el mito. La secuencia musical You're Welcome tiene alusiones a las hazañas de Maui que incluyen hacer que sol se mueva más lento para que los días fueran más extensos, elevar el cielo que estaba muy pegado a la tierra, pescar con su anzuelo las tierras bajo el océano que al emerger dieron origen a las islas, darle a los humanos los primeros cocos con el primer cocotero que emergió de la cabeza de Tuna (el águila monstruosa que Maui había derrotado y sepultado) y el enfrentamiento que tuvo Maui con la diosa de fuego Mahuika para descubrir el secreto de como producir fuego y llevarle ese conocimiento a los hombres. El enfrentamiento que tiene Maui con Te Kā es la película es también una clara referencia a ese evento. Esto conduce a un paralelismo claro hacia el mito de Prometeo, pero con la excepción de que el detonante de todo es el corazón de Te Fiti. En la mitología polinesia Maui ha hecho muchas cosas por los humanos que le hicieron ganar su admiración y la película da a entender que la fama de Maui como héroe se debe a esas hazañas más que nadie. Maui se muestra muy negligente, pero Moana usa su ingenio para convencerlo apelando a su ego. Se va entendiendo que Maui ha hecho algo que pudo haber dañado su reputación como héroe y ahora tiene una oportunidad de remediarlo. Así como Prometeo condenó a la humanidad al ofrecerles el fuego y fue castigado por ello, Maui tuvo un destino similar solo por querer complacer a los humanos. Uno de sus tatuajes tiene una pista clave para entender al personaje y se trata de un retrato del momento en que su madre Taranga lo arrojó al mar. Tal como en el mito, Maui fue arrojado al agua cuando vino al mundo debido a que sus padres creyeron que nació muerto. Hasta que fue rescatado por los dioses y le otorgaron el anzuelo. Maui argumenta que fue lanzado al mar sin entender por qué y la única explicación que tiene es que sus padres no lo querían y lo desecharon como si nada. Algo que Tamatoa menciona es que Maui busca el amor de los humanos que lo hacen sentir querido por ser alguien abandonado, pero que su armadura no es lo bastante dura para creerse rudo. Maui demuestra que el abandono de sus padres lo ha afectado y siente que creció sin amor. Debido a sus hazañas, Maui comenzó a ser admirado como un héroe y sintió que eso le estaba dando el amor que tanto deseaba. Algunos tatuajes de Maui representan el niho mano que simbolizan su fuerza, la protección contra monstruos marinos y el estatus de líder que tuvo debido a su admiración. Maui expresa de forma egocéntrica su orgullo por todo lo que ha hecho hasta que le confiesa a Moana la cruel realidad. Él le dio bastante a los humanos, pero no se dio cuenta de que solo estaba saciando el hambre de codicia de la humanidad.

El corazón de Te Fiti es una piedra Pounamu que es calificada como taonga u objeto sagrado de gran valor. Cuando Maui decidió ir a robarlo, fue el límite que nunca debió cruzar. Te Fiti es una entidad basada en Papatūānuku, la Madre Tierra Māori. Ella representa la vida misma y el mientras su contra parte Te Kā se basa en Pele, la diosa hawaiana de fuego y el volcán. Esto último es muy evidente debido a que Te Kā tiene la furia explosiva que caracteriza a Pele. Debido a que el corazón era bastante codiciado, Maui lo robo para dárselo a los humanos y seguir ganando su aprobación. Al hacer eso, Maui desató un mal que condenó a la humanidad y que fue la causante de que Motunui no volviera a explorar el océano. Al ser exiliado a una isla por mil años, Maui se ha dado cuenta de que jamás lo amaron realmente, solo amaban lo que él hacía y brindaba. Maui ha tratado de negar esa realidad dejándose llevar por su ego y orgullo. La arrogancia y el egocentrismo son una máscara que Maui usa para ocultar su dolor y seguir convenciéndose de que es un héroe, aunque los humanos solo lo usaron para saciar su codicia. Moana hace una buena jugada al usar el ego de Maui para convencerlo de ayudarla. Maui duda que realmente sea un héroe, pero no quiere admitirlo debido a su ego. Todo se derrumba al momento de enfrentar a Te Kā porque Maui siente que es muy dependiente de su anzuelo y que sin él no vale nada. Maui cree que ese anzuelo es lo que también lo define como héroe, pero Moana le hace entender que no es así. Ambos habían sido elegidos por el océano debido a sus cualidades que los dioses vieron como algo digno. Moana se vuelve una heroína sin la necesidad de un arma debido a su valentía y determinación. Así le demuestra a Maui que el anzuelo es solo una herramienta y que la verdadera fuerza yace en su corazón. El Mini Maui que vive entre los tatuajes refleja esa honestidad, conciencia y amor propio que Maui intenta ocultar o negar. La aventura con Moana se vuelve una prueba para que Maui entienda lo que significa ser un héroe y que no necesita saciar la codicia del hombre o depender siempre del anzuelo para ello. Maui tiene la oportunidad de enmendar el mal que ha provocado y convertirse en el verdadero héroe que quiere ser. Aunque puede diferir un poco de las distintas versiones que tiene el personaje según cada región polinesia, Maui es un personaje muy entrañable. El mismo Dwayne Johnson le ha dado mucho de su carisma y gracia al interpretar su voz. Su canción You're Welcome es una de las cosas más memorables de toda la película.

Yendo por el lado de la banda sonora, la música de Lin-Manuel Miranda tiene una sensación ancestral que fortalece la esencia de la película en su manera de retratar la mitología polinesia. La música sincronizada con la animación y los momentos visualmente atractivos transmiten esa energía que evoca bastante a el mana. Nombre que la cultura polinesia le ha dado a la energía espiritual, el prestigio y el poder que yacen en las personas, objetos y deidades. La musicalización, la atmosfera y la experiencia visual tienen esa sensación del mana presente. Además de You're Welcome, otra canción muy memorable es Shiny del gran cangrejo Tamatoa. Aunque no fue un villano muy relevante, la canción de este personaje es otro momento inolvidable que hace relucir todo su glamour y extravagancia. No se sabe mucho sobre Tamatoa, aunque el inicio de la canción da a entender que fue un pequeño cangrejo aburrido en un principio y las riquezas que poseen lo volvieron bello y feliz. También resalta que su abuela le dijo que debía aceptar quien era por dentro, pero Tamatoa eligió la codicia y el camino del mal para sentirse superior. Admite en tono humorístico que practico el canibalismo devorando a su propia abuela y demuestra que Tamatoa tiene un siniestro historial oculto. Cuando Maui menciona haber mutilado una de las patas de Tamatoa, es indicio de que este fue un evento clave para iniciar la enemistad porque se nota que ellos dos se conocen desde hace mucho tiempo. Ambos comparten similitudes como una actitud egocéntrica y la dependencia de objetos para sentir que valen mucho, solo que Tamatoa es más narcisista y materialista debido a su hambre de codicia. El hecho de que sea un cangrejo cocotero justifica su atracción por los tesoros y objetos brillantes, ya que estos tipos de cangrejos suelen robar objetos brillantes en la vida real. Estos cangrejos también suelen practicar el canibalismo, lo cual explica la anécdota que Tamatoa dice sobre su abuela y también de su abuelo en la versión novelizada. Tamatoa no solo muestra ser una criatura con síntomas de locura debido a su avaricia, sino también una maldad retorcida que expresa con un tono cómico y teatral. Tiene un complejo de superioridad que encaja con su extravagancia haciendo que cumpla los requisitos de varios villanos de Disney. El Lalotai donde yace Tamatoa fue retratado de una manera bastante magnética debido a sus colores y luces que la vuelven una interesante representación del inframundo de la mitología polinesia. En vez de ser retratado como un lugar donde yacen los espíritus, va más por el lado del reino de las profundidades marinas siendo descrito como el reino de los monstruos marinos. Otro elemento mitológico que también resalta es la inclusión de los Kakamora pertenecientes al folclore de las Islas Salomón. En la película fueron reimaginados como una tribu de piratas con armaduras construidas a base de cocos. En la mitología son seres de baja estatura, pero no poseen armaduras de coco. Habitan en la tierra y cuevas y su apariencia se basa más en algo cercano a los duendes o espíritus del bosque. No suelen ser peligrosos y se los considera inofensivos, pero si se caracterizan por ser embaucadores y poseer una fuerza y garras que podrían representar un posible riesgo. La película descarta esos elementos, pero mantiene la idea de que pueden ser amenazantes. La idea de los cocos es para hacer alusión a la descripción de los Kakamora como seres cubiertos de pelo largo. Otro elemento mitológico incluido que aporta a la temática espiritual es el ʻaumakua. Para eso recurre a la abuela Tala cuyo tatuaje que porta dicta que ella al morir su espíritu se manifestará en forma de manta raya. Según la vieja creencia hawaiana, los ʻaumakua son los espíritus de familiares o ancestros fallecidos que se manifiestan con la forma de algún animal para guiar y proteger a sus descendientes. Son calificados como dioses personales o familiares y esto es algo que en la película está bien elaborado. Tala dice que seguirá al lado de Moana aún después de morir y en la película ella cumple su palabra sin estar del todo presente. Al momento de presentarse como el espíritu protector de Moana, el reencuentro y la aparición de los ancestros transmiten una emotividad espiritual que funciona muy acorde al rol que cumplen los ʻaumakua en la mitología. Algo que no se puede evitar pensar es que parte de la trama de la película también pudo inspirarse en el enfrentamiento entre las diosas Pele y Namaka, ya que existe un paralelismo. Debido a que Moana cuenta con la ayuda del océano que actúa como un personaje aliado, se puede notar que la relación entre ambos tiene similitudes con Namaka, la diosa del océano. Namaka y Pele tienen una rivalidad que en la mitología hawaiana representa la lucha entre el fuego y el agua. Moana usa su astucia y el agua para evadir y contraatacar a Te Kā lo cual hace que las similitudes con el mito hawaiano sean evidentes.

Al final, Moana es una estupenda película animada de aventuras con toda una travesía por el océano lleno de peligros y la disputa entre Moana y Maui por cumplir una importante misión la hace más orgánica. Su mayor fuerte es sin duda la forma en que retrata la mitología polinesia haciendo que gran parte de ella pudiera conocerse más en el resto del mundo. La película ayuda bastante a introducir la leyenda de Maui y otros aspectos del folclore polinesio a los más jóvenes. Aun con las libertades creativas que se tomaron, consigue ser una de las películas de que tienen éxito en amplificar o enriquecer el conocimiento por otras culturas. Como la mayoría de las obras de Disney, es una linda película para disfrutar en familia. Mi calificación final para esta película es un 9/10.
Jairo Mojica
Jairo Mojica

1 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 19 de noviembre de 2023
fue una de las peliculas que mas e visto en mi vida, para mi fue la mejor, ninguna critica.
cine
Un visitante
5,0
Publicada el 22 de agosto de 2020
Estupenda para ver con los mas pequeños de la casa y tambien los mas mayores, y pasar muy buen ratos juntos en familia
Ozonero
Ozonero

113.454 usuarios 1.430 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 23 de mayo de 2018
Cuando una película de Disney forma parte de las apuestas para la Pole Position, se nota desde los créditos iniciales. Ocurre con los grandes clásicos, o con los clásicos recientes (como la magnífica Frozen). Vaiana aspira al mismo podio y la compañía no escatima: Colorista, paisajes de ensueño, animación de primer nivel y, sobre todo, el tratamiento del agua como un ente en sí mismo, de un nivel gráfico sublime. Añadimos el aderezo de la música, dejando para el recuerdo ya otra canción que formará parte de la historia de Disney y tenemos el resultado. En el debe, decir que quizás le falta "épica" (de hecho canciones que puedan engrosar la historia de la compañía solo encontramos una, a diferencia de Frozen, por ejemplo) para poder ser una primera espada. Aún así, tiene muy buen nivel
cine
Un visitante
4,0
Publicada el 21 de mayo de 2018
Vaiana es una fascinante película de disney, enserio, vale muchisima pena ver-la en el cine o en casa.
Dario Lapicki
Dario Lapicki

63.178 usuarios 450 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 22 de marzo de 2018
Simpática. Historia de una chica que vive en una isla tipo Hawái que tiene la misión de devolverle una gema a una diosa que es la creadora de la vida. La película cuenta con muy bellos paisajes animados, algunos buenos musicales y excelente calidad de imagen
Pipe C.
Pipe C.

9.263 usuarios 160 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 24 de diciembre de 2017
Un Sube y Baja de Componentes Disimiles

Ha sido un año legendario para el grande Walt Disney Studios, de nuevo. Anualmente, estudios como Sony Pictures y Warner Bros batallan contra las vicisitudes económicas y creativas entorno a sus películas. Universal Pictures imperó en el 2015 con la cuantiosa cifra de $6.89 billones de dolares, proporcionados mayormente por "Jurassic World" ($1.67 billones), "Furious 7" ($1.5 billones), "Minions" ($1.1 billones) y "Fifty Shades of Grey" ($571 millones). Aunque con las ganancias registradas en las últimas fechas de diciembre del 2015 ("Star Wars") no basto para que Disney rebasara a su principal contendiente, será el 2016 su año para establecer su propio récord. Recientes artículos informan que Disney (propietaria de Walt Disney Pictures, Walt Disney Animation, Pixar, Marvel Studios y Lucasfilm) tiene casi que asegurado superar el récord impuesto por Universal el año pasado ya que cinco de sus proyectos estrenados están dentro de las lista de los 10 filmes con mayor recaudación. Sumando los ingresos de sus mayores éxitos en el año, la compañía fija un total de $5.851.4 billiones de dolares (4 de noviembre de 2016), teniendo pendiente lanzamientos tan impetuosos como "Rogue One: A Star Wars Story" y la mismísima "Moana", la cual apunta a ser otro gran acierto, tanto económico como critico.

"Moana", es el clásico 56 luego del estreno de "Zootopia" a comienzos de año. Dirigida con aticismo, armonía y profundas deferencias por la cultura polinesia por el avezado dúo director John Musker y Ron Clements (“The Little Mermaid,” “Aladdin,” “The Princess And The Frog"), el más reciente tesoro de la factoría sigue a Moana (Auli'i Cravalho), una valiente jovencita enardecida por las maravillas que aguarda el océano. Vive acompañada de su sensible madre Sina (Nicole Scherzinger), su sobre-protector-paladín padre Tui (Temuera Morrison) y su ex-tripulante comunidad en la radiante isla de Motunui—ubicada al occidente de Chile, en la vida real,— en la cual se han aposentado luego de que una fatalidad náutica ocasionara el cese absoluto de sus navegaciones a mar abierto. Sin embargo, la madre naturaleza parece estar aniquilando las cosechas y las imponentes bellezas en las que habitan, hecho por el cual, Moana se ve impulsada a zarpar en busca de Maui ( Dwayne “The Rock” Johnson ),el semidiós que hurtó la piedra preciosa del corazón de la naturaleza, para devolver al lugar al que pertenece la excéntrica piedra, causando así el auge de comida y naturaleza necesitado. Como es recurrente en las películas del estudio, esta 'road-movie'/'buddy-movie' situara al dúo protagonista en más de una arriesgada y fulgurante aventura, forjando naturalmente una espontánea y clásica amistad. A pesar de que la medula de de la historia es la misma de muchos otros largometrajes, lo que más sobresale aquí es que no tenemos a una "princesa" en si—aun asi proceda de padres poderosos,— no tenemos a una mujer de cintura pequeña, piel albina, cabello sedoso, tampoco hay madrastras ni brujas pérfidas, no hay castillos encantados; sin embargo, lo mejor es que no existe ningún interés amoroso, por lo contrario, poseemos una historia imprescindible de emancipación femenina, madurez y confraternidad.

Al igual que las mejores películas de Disney, “Moana” es electrizante partiendo del flamante tradicionalismo. Desde el primer momento hasta el último, el filme es una profusión de viveza, verismo y boyantes ilustraciones, llegando al magnetismo óptico que consiguió “Finding Nemo” y “The Good Dinosaur”. Las texturas, los aspectos, estilos, volúmenes y dimensiones de cada elaborado rasgo son los verdaderos vínculos que permiten llevar la historia con voraz aliciente por parte del público, sea adulto e infantil. La vida del océano—el agua es uno de los personajes más complicados de concebir en filmes animados por computadora,— la fauna acuática—aunque no la veamos mucho, lo poco que apreciamos es impresionante,— el entorno verdoso de la isla, el tratado visual a la cultura polinesia, los rizos de Moana, los tatuajes de Maui, todo, absolutamente todo tiene una preciosa extravagancia visual. Si fuera por sus realistas imágenes, esto sería un obra maestra instantánea.

El talón de Aquiles proviene del guion escrito por el vasto equipo escritor (8 guionistas). Y es que la historia ha sido relatada incesantemente en previos proyectos animados; esta vez, es la misma base fundida en visuales radiantes y aunque sea la más distante de las cintas de princesas, no la libra de sentirse reiterativa. A lo largo del metraje, es notable el esfuerzo—y la lasitud—por tener situaciones originales y entretenidas, tales como el descenso al mundo de los monstruos, no obstante, las trivialidades del género son palpables. Más que palpables son sus extenuantes referencias—no, no estamos de los ‘easter eggs’, que a propósito, solo atrape uno: el reno de “Frozen”,— los mismos directores confesaron que usaron incluso parte del material de sus anteriores trabajos. Referencias que van desde la apocalíptica “Mad Max” de George Miller hasta la vibrante “Mulan” de Tony Bancroft y Barry Cook. Lastimosamente, estas reminiscencias no traen nostalgia a nuestras mentes sino cierto cinismo al tratar de enredarnos.

Esta es la mejor banda sonora de Disney en años. Liderada por el estadounidense Lin-Manuel Miranda, quien últimamente ha monopolizado los focos públicos al ser creador y protagonista de los musicales de Broadway “In the Heights” y” Hamilton”—máxime por este último. Si bien, muchos de los espectadores angloparlantes acudieron a los teatros a ver “Moana” por dos razones primordialmente—dejando a un lado aspectos más trascendentales—: La primera, Dwayne “The Rock” Johnson, actor que le da voz a Maui y la segunda, por las composiciones del aclamado Miranda, y aunque algunos de los temas musicales estrella son de su autoría (“How Far I'll Go”, “You’re Welcome”), Opetaia Foa'i colaboró escribiendo “We Know The Way” y Mark Mancina confeccionó parte del apacible soundtrack (“Te Fiti Restored”, “If I Were the Ocean”). No sería una sorpresa ver nominaciones viniendo a toda velocidad por semejante proeza, simplemente hermoso.

“Moana” de Disney es una deleitosa travesía a mar abierto, inquisitivamente es un riguroso trabajo. Nuestros receptores auditivos y ópticos vivirán un festín de maravillas inimaginables, empero, su narración y desarrollo no están a la misma altura que la plasmación artística. No cabe duda que pequeños y grandes gozaran de las aventuras de la nueva y menos convencional princesa de Disney, y aunque la factoria avanza despaciosamente eliminando los arraigados tabús de la sociedad moderna, falta un trecho dilatado por recorrer. Gracias Disney por continuar proporcionando cine puro, no obstante, siempre se puede mejorar, y aquí tienen pintorescas oportunidades.
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