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    Ambulance: Plan de huida
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    Ambulance: Plan de huida

    La apotesosis del desenfreno

    por Alejandro G.Calvo

     

    Al cineasta norteamericano Michael Bay le bastaron tres películas para definir, junto a James Cameron, el cánon del blockbuster de los años noventa: Dos policías rebeldes (1995) -aunque la buena era la segunda parte-, La roca (1996), Armageddon (1998). A saber: cortes rápidos en planos que duraban menos de cinco segundos, movimiento continuo de la cámara, testosterona protagónica, el slapstick entendido como el cachondeo padre, apología de la violencia vacua, el espectáculo entendido como algo bigger-than-life y, muchas, muchísimas, explosiones y tiroteos ensordecedores que ametrallaban un guión, que, para qué engañarse, ¿quién lo necesitaba?

    En el Siglo XXI Bay podría haber seguido sin problema realizando peliculones del mismo estilo, pero en vez de ello, se enzarzó a hacer hasta ¡5! películas de Transformers (2007) que, al menos en mi caso, no pudieron interesarme menos. Eso sí, las películas que hizo entre medias: Dolor y dinero (2013) y 13 horas: Los soldados secretos de Bengasi (2016), figurarían en cualquier top que haga en el futuro entre las mejores comedias y las mejores películas bélicas modernas.

     Bay regresa ahora con lo que mejor sabe hacer: Ambulance: plan de huida es el despiporre actioner que el mundo necesitaba aunque no se haya enterado de ello (se la ha dado, injustamente, en taquilla). Un thriller urbano, en la maravillosa línea de las películas de Michael Cimino - (1985)-, Manhattan Sur Michael Mann -Heat (1995), Collateral (2004) y el añorado Tony Scott -El último Boy Scout (1991), El fuego de la venganza (2004)-, donde la ciudad de Los Angeles es protagonista absoluta de una carrera de autos-locos cuyo único fin es la demencial carrera en sí misma, algo que le hubiera encantado tanto al H. B. Halicki de 60 segundos (1974) como al John Frankenheimer de Ronin (1998). A su manera esta Ambulance sería la versión disparatada de ese brutal post-noir llamado Dragged Across Concrete(2018) de S. Craig Zahler, cambiando las formas sostenidas y sólidas del segundo por la anarquía descontrolada del primero.



    DE QUÉ VA AMBULANCE PLAN DE HUIDA

    Al igual que en el film de Zahler sus dos protagonistas, en este caso hermanos: Danny (Jake Gyllenhaal en modo Okja (2007)) y Will (Yahya Abdul-Mateen II, el malo de Aquaman (2018)), deciden que lo mejor para solucionar sus problemas es atracar un banco federal que acabará en una carnicería / casquería de lo más bestia.

    Teniendo en cuenta que la película de Bay es un remake de una anodina cinta danesa, Ambulancen (2005), basta con comparar que en la segunda todo el atraco se resuelve en dos minutos en plano fijo y desde el exterior del banco, mientras que Bay dedica sus buenos treinta minutos en lanzar drones como pelotas de squash por el interior del banco en unas angulaciones tan chifladas que es posible que haya inventando una nueva escala de planos para un lenguaje cinematográfico exclusivo para síndromes obsesivo-compulsivos.

    El resto: todo furia y cachondeo. Cómo ha de ser.

    Con los diálogos más burros que Bay haya filmado nunca -y eso que Dolor y dinero era ya megatop-, con secuencias de un delirio gore fascinante -esa operación coordinada a través de los móviles-, con persecuciones rodadas con mil helicópteros a través de lo largo y ancho de Los Angeles, con confrontaciones emocionales hipertrofiadas resueltas a gritos o balazos (o ambas cosas a la vez), con resoluciones argumentales totalmente absurdas pero qué-más-da.porque-ya-estás-dentro-y-vas-a-muerte-con-ello… por todo eso y por todo lo que le queráis añadir

    Ambulance es la película de acción adrenalínica que te alegra la tarde, el día, la semana, el mes, el año. ¡Joder, id a verla!

     







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