Batalla de restaurantes no deja de sorprender. Si en la entrega anterior Alberto Chicote tuvo que frenar a una participante de comerse comida en mal estado, esta semana el cocinero ha vivido un inesperado engaño por parte de una de las concursantes. Algo que nadie esperaba, pero que ha dejado en 'shock' a todo el equipo del programa de laSexta.
Este martes 25 de febrero Batalla de restaurantes viajó hasta Guadalajara en busca del mejor cocinado asado. Los cuatro candidatos para alzarse con los 10.000 euros fueron: La Vera, un mesón tradicional de Almoguera regentado por Mari Cruz de Agustín; La Curva, situado en el centro de Guadalajara y con Mihaiela Woasi como representante; La Posada de Consuelito, en Chiloeches y propiedad de Abraham Martín; y, por último, Avadar, del chef Darío Menéndez en Azuqueca de Henares.
Atresmedia
La Posada de Consuelito fue el ganador de la entrega, pero no el protagonista de la noche. La primera parada en La Vera dejó un insólito momento en Batalla de restaurantes. El bajo nivel de asado del plato principal pilló por sorpresa a todos los participantes, y al propio Chicote. Sin embargo, la trampa que intentó colar Mari Cruz de Agustín al cocinero dejó alucinando a todo el equipo del programa.
Los comensales ya habían pedido que marcharan el segundo plato cuando la propietaria se dio cuenta de un pequeño detalle: Chicote había pedido chuletillas de cordero, pero no las tenían cortadas. Entonces, Mari Cruz salió a darle una alternativa que el chef acabó aceptando a pesar de no entender porque no las cortaban en el momento.
La sorpresa vino cuando el equipo del programa captó a la mujer mandando a su marido ir a comprar chuletas de cordero. "Pásalas disimuladamente delante de la cámara", susurró la propietaria mientras en plano aparecía el señor introduciendo el producto. Ambos siguieron disimulando y se pusieron a asar las chuletillas.
"Disculpad, hemos resuelto el problema de las chuletillas", salió la mujer ante el resto de participantes de Batalla de restaurantes. Este giro sorprendió a Chicote, quien dudo por lo que pidió ver el trozo de cordero de dónde habían cogido el producto. Momento en el que la propietaria tuvo que admitir que era "una bandeja de chuletillas". "Nos ha pillado en una mentira como un pan", le comentó a su marido.
Chicote no daba crédito al engaño y sentenció a la propietaria: "Lo que me ha contado no es cierto. Estas chuletillas han aparecido de Dios sabe dónde, no tengo ni idea, pero, desde luego, no de donde ella me ha contado". Un disgustó para el conocido cocinero en la primera pasada de la noche.