Alberto Chicote es uno de los cocineros más reconocidos de nuestro país. Su éxito en los fogones se vio traducido en la pequeña pantalla al presentar Pesadilla en la cocina o Batalla de restaurantes. Sin embargo, antes de llegar a ser el presentador estrella de las Campanadas de Atresmedia, el chef vivió una "enorme depresión" a principios de los años 90, cuando tenía 21 años.
"Siempre digo que esto fue un punto de inflexión en mi vida, fue en el año 1991, o principios del 92. Estaba trabajando en Suiza, me pareció que ver mundo era buena idea y me fui para allá. Pero me entró una depresión de puta madre. Las pasé putísimas, pero de verdad", empezó contando en el podcast Tengo un plan.
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Chicote "vivía en un cuarto que había en lo alto de una residencia de ancianos, porque como allí no le podían dar habitación a las personas mayores". Su habitación tenía una terraza "mirando a un lago" y estaba "muy cerquita del restaurante en el que trabajaba", el cual le encantaba, y tenía muchos amigos, pero sin saberlo le "entró aquel desastre tan grande"
"De repente me entró una depresión enorme, intenté sobrepasarla yo solo allí, pero no fue posible y me tuve que volver. Evidentemente, tuve que recurrir a alguien que me echase una mano. Tardé dos años en salir del agujero, y digo salir del agujero porque lo era. Un agujero profundo y oscuro de cojones", reconoció Chicote.
El cocinero reveló que "todo el rato, sin parar, pensaba que me moría". "Tenía el convencimiento absoluto de que si un día me dolía la cabeza es que tenía un tumor, que me iba a morir, que me quedaban dos días... así me tiré dos años. Siempre he dicho que ese es el punto de inflexión más importante de mi vida", explica el cocinero, quien aseguró que empezó "a ver las cosas de un modo diferente".
"¿Mejor? ¿Peor? No sé, pero diferente sí, porque pasarte tanto tiempo con ese convencimiento de que tu último día es hoy es terrible. No se lo deseo a nadie. Se pasa de pena", afirmó Chicote, que reconoció que tuvo "ayuda tanto profesional como personal". "No quiero volver a estar nunca", sentenció el presentador, a la vez que afirmó que nunca lo ha pasado "peor".