Mejorable, pero inolvidable.
No puedo juzgar esta película con frialdad. Es un cierre que para mí camina entre la fascinación como espectáculo cinematográfico y la frustración como desenlace narrativo de la saga. Porque por un lado, su valor emocional es innegable. Para quienes hemos crecido dentro del universo de . Rowling, esta película no solo es un blockbuster más, sino la conclusión de un vínculo que ha durado tanto. Una carga afectiva que condiciona inevitablemente la mirada crítica. Incluso dejando de lado la nostalgia, hay cosas que mantienen la película con una solidez evidente.
Yates hace brillar su dirección con un formato visual. Una puesta en escena extraordinaria: la composición del espacio, el uso del color casi en blanco y negro combinándolo con el rojo y el verde, simbolizando al protagonista y el antagonista, la iluminación y el diseño de producción que construyen una atmósfera envolvente que recuerda constantemente por qué el cine sigue siendo un lenguaje poderoso. Una cámara que se mueve con intención, unos personajes que son naturales y unos efectos digitales que se integran con fluidez. Estéticamente, sabe imponerse.
Hay escenas que son tremendamente importantes, donde la narración parece detenerse, respirar y que permite que el drama emerja con fuerza. Secuencias que no solo funcionan, sino que evidencia que la película tenía capacidad de profundizar emocionalmente, aunque por desgracia, no sea así todo el rato. Por ejemplo, el enfrentamiento entre Harry y Voldemort, aquí es mucho más directo todo, más físico, más expuesto. Existe la voluntad de hacer tangible su antagonismo y funciona, pero hasta cierto punto.
En ese núcleo es donde aparecen las grietas. La confrontación carece de la intensidad emocional que debería definir la adaptación. Me falta crudeza, agresividad, esa sensación de peligro real que tendría que impregnarme constantemente. Se prioriza el espectáculo frente a la carga emocional del conflicto. Echo en falta el resentimiento, la hostilidad acumulada y la violencia. El libro funciona extremadamente bien y me ha puesto los pelos de punta cuando los he leído, incluso he soltado alguna lágrima. Aquí eso no me ocurre.
El tratamiento de las muertes es uno de los principales culpables. Todas ellas las siento precipitadas, superficiales y vacías dentro del caos. Personajes que me han acompañado a mí y a todos los espectadores durante años desaparecen sin el peso que merecen. Me falta pausa, duelo y drama real. Yates prefiere interesarse en avanzar sin detenerse demasiado en asimilar las consecuencias.
Si la comparo con el material original, como bien vengo haciendo hasta ahora, el déficit se hace aún más evidente. La adaptación no es excesivamente simplificada, pero sí insuficientemente desarrollada. Se resumen conflictos, se aligeran cierres de hilos y se pierde intensidad dramática. La historia pide más tiempo, más desarrollo, más espacio. Una duración mayor --como si hubieran sido tres horas-- habría permitido construir algo mucho más rico y contundente.
A ver, que en ritmo funciona, la batalla en Hogwarts tiene fuerza y está bien estructurada en lo que se muestra, pero no alcanza esa intensidad que debería lograr. Tampoco diré pretenciosa, pero sí que se queda bastante corta, y es el mayor error de la película.
Es la entrega más oscura y devastadora de la saga, a pesar de no ser tan dramática como podría haber sido. Y tras la batalla final tengo una sensación extraña. El epílogo aporta el cierre, ordena lo que tiene que ordenar y ofrece una despedida clara, que duele más que si me dejaran un "continuará...". Pero me sabe a poco. La calma posterior no debería existir. Debería haberme sentido más trastocado al asumir las consecuencias de lo ocurrido, pero nada. Me falta algo.
No es extraño que muchos fans se sientan decepcionados. La película en teoría funciona, pero falla en lo importante, la ejecución emocional. Aun así, sería injusto reducirla a un fracaso. Es buena película, notable en algunos aspectos, con sus fallos considerables. Yates es responsable de esos fatídicos errores, pero también ha ofrecido algunas de las mejores películas de la saga. Lo mejor y lo peor convergen aquí. Echaré de menos 'Harry Potter'.