El protagonista de 'Regreso al futuro' se ha incorporado al equipo de una serie de Apple TV en su tercera temporada
Michael J. Fox ya era una joven promesa cuando comenzó a ganar popularidad con la sitcom Enredos de familia, pero su ascenso definitivo al estrellato se produjo cuando se convirtió en Marty McFly en Regreso al futuro. Curiosamente, estuvo a punto de no hacerlo. La primera vez que le ofrecieron el papel su compromiso con la serie hizo que los creadores de la saga de ciencia ficción acabaran teniendo que fichar a Eric Stoltz, pero cuando éste fue despedido Fox recibió una segunda oportunidad que no desaprovechó.
Mientras seguía vinculado a la trilogía de Regreso al futuro, Michael J. Fox obtuvo otros papeles de éxito, pero en 1991 recibió el diagnóstico que le cambió la vida: Parkinson. No lo hizo oficial hasta años más tarde, en 1998.
Tras Regreso al futuro, Michael J. Fox siguió trabajando en pantalla grande pero sin grandes éxitos, y finalmente su carrera se desarrolló más en televisión, siendo su trabajo más exitoso Spin City, por el que ganó varios Emmy y Globos de Oro. Además, Fox también trabajó mucho su faceta como actor de doblaje.
Tras retirarse parcialmente en 2006 y solo desempeñar pequeños papeles y trabajos de doblaje, en el año 2020 Michael J. Fox anunció su intención de retirarse de una forma mas definitiva.
No obstante, el pasado se confirmó su regreso a una serie de televisión: Terapia sin filtro, la comedia dramática encabezada por Jason Segel y la participación de Harrison Ford para Apple TV. Fox se incorporó a la tercera temporada de la serie como Gerry, un paciente de Parkinson que Paul [el terapeuta senior al que interpreta Ford] conoce en el consultorio del médico. La temporada 3 de Terapia sin filtro se estrenó el pasado mes de febrero, pero está actualmente disponible al completo en la plataforma de 'streaming'.
Con ella, el actor de Regreso al futuro puso fin a una racha de seis años sin ponerse frente a las cámaras, pero aclaró en entrevista a Variety que en ningún caso anunció que se retiraba para luego darle más bombo a su regreso. Lo que ocurrió fue que su trabajo en The Good Fight y Sucesor designado comenzó a resultarle muy difícil a consecuencia de su enfermedad.
"En ambas tuve problemas similares. Ambas son muy legales. Tenía que leer interminables textos jurídicos. No los entendía. Cuando hice The Good Fight, acababa de ver una de mis películas favoritas, Érase una vez en... Hollywood, y había una escena genial donde Leo [DiCaprio] regresa a su habitación, se mira al espejo y se desahoga, emborrachándose y llorando por su incapacidad para memorizar sus diálogos. Me encontré, de forma similar, frente a un espejo y pensé: '¡Bah! No puedo más. No puedo seguir así'. Así que decidí terminar esto lo mejor que pudiera y… seguir con mi vida. Y eso fue lo que hice".
Y al igual que cuando se retiro en 2006, con Terapia sin filtro Fox ha encontrado una motivación para reactivarse. "La profundidad de los personajes, la calidad de las relaciones, el lenguaje… es una serie preciosa". declaró a The Times. "Y pensé: ‘Hazlo por el simple placer de hacerlo. No tengo ninguna intención oculta. No tengo que volver a actuar ni nada por el estilo. Será divertido. Y ahí está Harrison Ford, ¡una locura!'".
"No es el inicio de ninguna campaña para relanzar mi carrera", matiza. Y no siente la presión de olvidar sus diálogos. "Fue la primera vez que pude presentarme en el set sin preocuparme de si estaba demasiado cansado, tosiendo o cualquier otra cosa", declaró Fox a la revista People el año pasado. "Simplemente lo hice. Fue genial, porque en los momentos en que pensaba: 'No voy a poder hacer esto', me decía: 'Bueno, me las arreglaré para no poder hacerlo en la escena'. Y lo superas".