A sus 66 años y con una trayectoria de más de 20 películas a sus espaldas sin contar otros formatos como series de televisión, videoclips y cortometrajes, Isabel Coixet es una de las directoras y guionistas más reputadas y elogiadas de la historia del cine en España, aunque también goza de reconocimiento a nivel internacional. Además, la barcelonesa tiene el honor de ser la mujer con más número de premios Goya de la historia del certamen y una de las figuras (hombres y mujeres) de la industria con más galardones: solo por detrás del compositor Alberto Iglesias (12), de los directores Pedro Almodóvar (10) y Alejandro Amenábar (9) y del experto en efectos especiales Reyes Abades (9).
En total, Isabel Coixet tiene un total de 8 Goyas, entre ellos tres como directora y tres como guionista. El primero lo ganó en 2003 por el guion de Mi vida sin mí, aunque ya había sido nominada en 1989 como Mejor directora novel por Demasiado viejo para morir joven, que fue su primera película como directora.
Lo que no sabe todo el mundo es que Coixet, que se inició en el cine de forma completamente autodidacta y amateur haciendo películas caseras con una cámara de vídeo que le habían regalado en su Comunión, no estudió Cine, sino que se licenció en Historia por la Universidad de Barcelona. Sus primeros trabajos fueron en publicidad y escribiendo anuncios aunque previamente ya había tenido un contacto con el mundo del cine como colaboradora de la revista Fotogramas, cuando aún era universitaria.
Como ha recordado ella misma en su reciente entrevista con el programa de Cadena SER 'A la cara', en aquella época tuvo la oportunidad de entrevistar al mismísimo Mel Gibson, que a mediados de los 80 estaba en pleno auge gracias al éxito de Mad Max.
Sin embargo, la experiencia no fue demasiado satisfactoria. Tal y como ha recordado la directora, le acompañó a la Sagrada Familia durante una visita del actor a Barcelona mientras le entrevistaba y, cuando ella admitió que cuestionaba la existencia de Dios, la estrella de Hollywood se enfureció por completo.
"Empezó a contarme lo de los hijos y lo de Dios. Yo le llevé a la Sagrada Familia y ahí empezó a como evangelizarme", recuerda Coixet. "En ese momento tenía unos 32 años y ocho hijos; ahora tiene 14".
Discutimos, sí. Con toda la inocencia de una de mis primeras entrevistas, se me ocurrió decirle que yo el tema de Dios no lo tenía claro. Se cabreó como una mona y dijo: 'Los ateos en realidad sois siervos del demonio. You are servants of the devil'. Y yo: '¡Ay, Dios mío!'
"Tenía la vehemencia de los 20 años de 'No voy a amilanarme delante de este señor por muy Mad Mad que sea. En cambio, con George Miller, el director de Mad Max, tuve muy buen rollo; siempre que venía a Barcelona me pedía recomendaciones de restaurantes. Con Mel, no", recuerda.