Originalmente, el Emperador Palpatine no era esa figura llena de arrugas y resentimiento que hemos visto a lo largo de toda la saga de Star Wars. De hecho, su intérprete era una mujer, Marjorie Eaton, pintora y fotógrafa que hizo sus pinitos en el cine en Mary Poppins, Harold y Maude o... El imperio contraataca. De hecho, nadie sabe exactamente quién sale en la versión que se vio en cines, porque compartió papel con otra mujer, Elaine Baker (la esposa del mítico Rick Baker, que estaba en el rodaje como maquillador). Y me temo que nunca lo sabremos.
¿Skywalker? No me suena
Lo cierto es que nadie notó que Eaton (o Baker) estaban tras el Emperador, porque tenían muchísimo maquillaje encima y estaban dobladas por el actor de teatro musical Clive Revill. Es más: para ocultar sus ojos reales y dar una sensación de mayor terror, les pusieron digitalmente ojos de chimpancé, lo que, sumado a su aparición en forma de holograma, daba mayor sensación de terror.
Cuando George Lucas lanzó la saga en DVD allá por 2004, volvió a grabar estas escenas con Ian McDiarmid, que hizo de Palpatine en el resto de la saga. Además, aprovechó para hacer un cambio vital, haciendo que Vader fuera plenamente consciente de que Luke Skywalker era realmente su hijo: "Nuestro nuevo enemigo es el joven Rebelde que destruyó la Estrella de la Muerte. No tengo ninguna duda de que este chico es el descendiente de Anakin Skywalker", a lo que Vader responde "¿Cómo es posible?".
Hay un problema aquí, que todos los fans pillarán a la primera: en los títulos de crédito iniciales se nos anuncia claramente que "El señor oscuro Darth Vader, obsesionado con encontrar al joven Skywalker..." y más adelante le nombra por apellido. Claramente sabe quién es, y la "nueva" versión simplemente no tiene sentido, por impactante que resulte o lo bien que Lucas creyera estar atándolo todo. Hay veces que hay que dejar las cosas como estaban.