Durante décadas, Sylvester Stallone era como Tom Cruise o Jackie Chan: no iba a aceptar que un doble de acción hiciera su trabajo si podía tirarse en plancha, abrirse paso a puñetazo limpio o pegar tiros a diestro y siniestro. Sin embargo, después de Los mercenarios, ya con una edad considerable y tras 9 operaciones de espalda, 3 roturas de cuello y sus hombros totalmente destrozados, decidió que era el momento de delegar en alguien. Y así es como conoció al bueno de Freddie Poole.
Stallone ya no está alone
Poole, uno de los profesionales más grandes de su trabajo, lleva 14 años trabajando con Stallone, y sus labores no se limitan simplemente a hacer sus escenas de acción en Tulsa King o cualquiera de sus películas, sino que también debe mimetizarse con él para que en los cambios de plano se note lo menos posible que realmente no es él. Para ello, Poole se somete a 2 horas y media de maquillaje, peluquería y vestuario diarias, a las que hay que sumar otra media hora para quitarlo. Suena, la verdad, realmente cansado.
El doble de acción está, sin embargo, muy emocionado por seguir con este trabajo, y asegura que lo que le mueve a hacerlo mejor y poder replicar cada uno de los movimientos del bueno de Stallone es la confianza. A Poole, que lleva más de 30 años en la industria, le has podido ver también en Cobra Kai, Black Adam, Bad Boys for Life o Zombieland: mata y remata, aunque su trabajo principal es coordinarse bien con Sly para sus escenas de riesgo.
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Por su parte, Stallone, a los 80 años, parece retirado del cine, donde de un tiempo a esta parte solo hace labores de producción, mientras que ha encontrado una segunda vida en televisión gracia a Tulsa King y la futura Frisco King, donde tendrá, como poco, un papel episódico. Y aunque ya no haga él sus propias secuencias de acción, yo no me metería con esos músculos octogenarios.