Sigue a un policía corrupto, que conoce a la perfección los trapicheos de la costa, y a una agente de élite, que acaba de llegar de Madrid. Ambos investigan juntos en dos casos muy diferentes, pero que pueden tener alguna relación.
Desde fuera, Ángela parece llevar una vida idílica junto a su marido Gonzalo y sus dos hijas. Sin embargo, la realidad es muy diferente, y Ángela es víctima del constante maltrato al que la somete Gonzalo. Cuando ya lo daba todo por perdido aparece en su vida Eduardo, un antiguo compañero de estudios, por el que empieza a sentir una inmediata atracción. Aunque pronto empieza a sospechar que su nuevo interés amoroso oculta su verdadera identidad.