Mejores críticasÚltimas críticasUsuarios que han publicado más críticasUsuarios con más seguidores
Filtrar por:
Todas
Ozonero
113.455 usuarios
1.430 críticas
Sigue sus publicaciones
Temporada 1 crítica
3,0
Publicada el 22 de marzo de 2024
Miniserie cuanto menos original con Steven Yeun y Ali Wong en los papeles principales y la cadena de sucesos que se desencadenan por un encuentro inicial y la espiral de situaciones que ello acarrea. Con mucha sátira, mucha mala baba y retratando las situaciones por las que una persona puede pasar a causa del estrés, las crisis matrimoniales, la rutina o la presión social de cualquier índole, "Bronca" es ácida, por momentos incómoda y con unos protagonistas que consiguen transmitir lo que pretenden. Lo que le resta, en mi opinión, es que la espiral en la que cae la trama se vuelve tan retorcida que parece demasiado. Pero en líneas generales es muy interesante y no cabe duda que es particular y original.
Esta serie es una delicia de principio a fin, no flaquea en ningún momento y todos los recursos (dramáticos, estéticos, visuales, sonoros) se complementan a la perfección. Fue el mejor descubrimiento del 2023, es original, conmovedora y cómica. Me encantó.
7.051 usuarios
755 críticas
Sigue sus publicaciones
Temporada 1 crítica
4,5
Publicada el 26 de abril de 2026
Beef ha sido todo en desmadre de serie y lo digo en el buen sentido, una comedia negra extraordinaria, salvaje y alocada de principio a fin que me ha encantado muchísimo pero muchísimo, sin duda alguna de las mejores series de comedia de la TV. Todo comienza con un simple choque entre dos conductores que acaba saliéndose de control que afectada tanto a ellos como a sus seres queridos, todo eso lo han desarrollado muy bien, la dirección es digna para una serie como esta, magnífica, el guion es sencillamente fantástico y de los mejores escritos de la TV, el humor es alocado y graciosísimo con chistes o lo que sea muy increíbles, momentos de los más salvajes, extremos y inolvidables, Steven Yeun y Ali Wong estan asombroso y divertidos, dándonos unos personajes de los que serán recordados para siempre y Young Mazino destaca en un papel impresionante, los tres los mejores de la serie. En resumen Beef es sin duda alguna de las mejores series de comedia de la serie, toda una joya que me ha dejado muy sorprendido. La amo infinita pero infinitamente❤️
7.051 usuarios
755 críticas
Sigue sus publicaciones
Temporada 2 crítica
4,5
Publicada el 26 de abril de 2026
Esta temporada 2 me ha encantado muchísimo pero muchísimo, la primera sé que es mejor que esta aunque tengo que decir que tiene muchas cosas mejores que la anterior, es extraordinaria, divertida, caótica, etc lo tiene todo, sin duda alguna de las mejores series de los últimos años. El creador Lee Sung Jin nos ha vuelto a traer una historia asombrosa, graciosa y alocada y en mi opinión mejor que la primera y esta vez sobre dos parejas que tendrán y provocarán problemas en dichas relaciones. La dirección es puramente magnífica, captando los momentos más fantásticos y inolvidables de la serie, un guion que es absolutamente increíble con diálogos tremendos, un humor y drama que combinan a la perfección, Cailee Spaeny y Charles Melton forman una pareja extraordinaria, cada uno da una actuación fabulosa al igual que su química, para mí se roban todo el show, Oscar Isaac y Carey Mulligan están caóticamente deslumbrantes, por dios todo era enfadado y rabia al lado de ellos y también como lo transmitían, excepcional, los cuatro se merecen ser nominados al Emmy y de verdad lo digo en serio. En resumen la temporada 2 de Beef es una auténtica maravilla, me ha dejado completamente asombrado, Cailee, Charles, Oscar y Carey son lo mejor de toda la serie. De mis favoritas del año La amo infinita pero infinitamente❤️
La primera temporada de Bronca me ha gustado muchísimo. Todo empieza por una tontería al volante, una de esas situaciones que normalmente durarían unos segundos y acabarían con dos personas insultándose desde el coche. Aquí no. Danny y Amy deciden no dejarlo pasar y convierten un momento de rabia en una guerra personal cada vez más absurda, peligrosa y difícil de detener.
Esa es la gran idea de la serie: coger algo aparentemente insignificante y mostrar cómo puede crecer cuando dos personas están llenas de frustración y solo necesitan una excusa para soltarla. En realidad, la pelea no empieza en la carretera. Danny y Amy ya llegan rotos a ese encuentro. Él está hundido, sin dinero, incapaz de conseguir que su vida avance y cargando con la responsabilidad de su familia. Ella parece haber triunfado, pero vive atrapada en un matrimonio que no funciona, un trabajo que la asfixia y una sensación constante de no poder ser ella misma.
Lo mejor es que ninguno de los dos resulta completamente simpático. Los dos mienten, manipulan, se equivocan y toman decisiones cada vez peores. Hay momentos en los que entiendes a Danny y otros en los que resulta insoportable. Lo mismo ocurre con Amy. La serie no intenta decidir quién tiene razón, porque los dos están utilizando al otro para descargar todo lo que odian de sus propias vidas.
Steven Yeun está espectacular. Danny es impulsivo, orgulloso, resentido y muy capaz de arruinar cualquier oportunidad que se le presente. Pero también hay algo triste en él. Siempre parece estar a un paso de conseguir salir adelante y, al mismo tiempo, es él mismo quien termina destruyéndolo todo. Yeun consigue que resulte divertido, patético, peligroso y dolorosamente humano.
Ali Wong está igual de bien. Amy tiene dinero, una familia y una vida que desde fuera parece envidiable, pero está tan perdida como Danny. Su sonrisa profesional, su forma de intentar controlarlo todo y esa rabia que lleva años ocultando terminan siendo una bomba. Wong hace que sus cambios de humor, sus mentiras y sus impulsos más oscuros resulten creíbles sin convertirla en una caricatura.
La serie va creciendo de una forma casi increíble. Cada capítulo complica un poco más la situación y, cuando parece que ya no puede llegar más lejos, vuelve a subir la apuesta. Lo curioso es que casi nunca pierde el control por completo. Puede pasar de una escena muy graciosa a otra bastante triste, después a algo violento o directamente inquietante, y aun así todo parece formar parte de la misma historia.
También funciona porque debajo de la venganza hay mucho más. Habla del fracaso, de la presión familiar, del dinero, del matrimonio, de las expectativas y de esa sensación de estar viviendo una vida que no se parece a la que imaginabas. Danny y Amy son distintos, pero comparten una insatisfacción enorme. Por eso se odian tanto y, al mismo tiempo, se entienden mejor que casi nadie.
Los personajes secundarios también están muy bien. Paul, George, Isaac y Naomi no son simples piezas alrededor de los protagonistas. Todos tienen sus propias debilidades y terminan arrastrados por una pelea que en principio no tenía nada que ver con ellos. A medida que la bronca crece, va destruyendo relaciones, negocios y familias.
Visualmente también tiene mucha personalidad. Los títulos de los episodios, la música, el montaje y algunos momentos casi surrealistas ayudan a que no parezca otro drama de Netflix más. La banda sonora está especialmente bien elegida y acompaña perfectamente ese tono entre comedia negra, tragedia y locura.
Es verdad que hay giros muy exagerados y situaciones que solo funcionan si aceptas que todo va a ir siempre a peor. Pero la serie se ha ganado ese derecho porque nunca deja de ser entretenida y porque los personajes están tan bien construidos que incluso sus decisiones más disparatadas parecen posibles.
Bronca convierte un conflicto absurdo en algo enorme sin olvidarse de que, en el fondo, está hablando de dos personas que no saben qué hacer con su propia tristeza. Es divertida, violenta, angustiosa y muy original. Y lo mejor es que, detrás de toda esa rabia, termina encontrando algo parecido a la comprensión.
Una primera temporada genial, de esas que empiezan con una anécdota ridícula y acaban hablando de casi todo.
La segunda temporada de Bronca demuestra que la idea puede funcionar perfectamente como antología. Cambian los personajes, el ambiente y el tipo de conflicto, pero se mantiene lo esencial: personas insatisfechas, llenas de secretos y frustraciones, que permiten que una pequeña tontería se convierta en algo enorme.
Esta vez todo comienza alrededor de dos parejas muy distintas. Ashley y Austin trabajan en un exclusivo club privado y están intentando construir juntos una vida mejor. Josh y Lindsay, en cambio, viven rodeados de dinero, poder y apariencias. Un incidente aparentemente menor los conecta y, a partir de ahí, empiezan las mentiras, las manipulaciones y las decisiones cada vez peores.
La serie vuelve a demostrar que una bronca nunca trata únicamente de aquello que la provoca. El conflicto inicial es solo la chispa. Debajo hay resentimiento, miedo, diferencias de clase, relaciones que no funcionan y personajes convencidos de que merecen algo que la vida les está negando. Todos creen que pueden controlar la situación, pero cada movimiento abre otro problema.
Oscar Isaac está estupendo como Josh. Tiene carisma, humor y una forma de esconder la inseguridad bajo una enorme seguridad exterior. Su personaje vive acostumbrado a que el dinero y la posición social le permitan dominar cualquier situación, hasta que empieza a encontrarse con personas y problemas que no responden como esperaba.
Carey Mulligan también está magnífica. Lindsay es difícil de leer: puede parecer frágil, fría, divertida o peligrosa dependiendo del momento. La relación entre ambos tiene mucho de matrimonio desgastado, competición y dependencia. Se quieren, se hacen daño y parecen conocer perfectamente qué botones deben pulsar para destruir al otro.
Cailee Spaeny y Charles Melton forman la otra mitad de la historia. Ashley parece mucho más inteligente y consciente de lo que ocurre a su alrededor, mientras Austin carga con una mezcla de ambición, inseguridad y necesidad de demostrar algo. Los dos entran en un mundo que creen poder utilizar a su favor, pero pronto descubren que allí todos juegan con cartas marcadas.
Una de las cosas que mejor funcionan es el reparto. No hay un único protagonista absoluto, y la serie se mueve entre los cuatro con bastante habilidad. Cada uno oculta algo, cada uno tiene sus propias razones y ninguno queda completamente limpio. Como en la primera temporada, resulta difícil decidir quién es víctima y quién es culpable porque todos terminan siendo ambas cosas.
Esta segunda historia es más cercana al thriller de conspiraciones y al espionaje empresarial. Hay chantajes, lealtades que cambian, relaciones de poder y personas dispuestas a cualquier cosa para conservar su posición. A veces la trama se complica demasiado y parece querer meter más giros de los necesarios, pero casi nunca deja de entretener.
También pierde algo del dolor íntimo de la primera temporada. Danny y Amy parecían dos personas que se reconocían a través de su rabia, y debajo de todo había una tristeza enorme. Aquí la historia es más fría, más calculada y más centrada en el poder, el dinero y la ambición. Sigue habiendo personajes rotos, pero resulta más difícil conectar con ellos de la misma manera.
Aun así, la serie mantiene su capacidad para pasar de la comedia negra al drama y de ahí a la violencia sin avisar. Algunas escenas son divertidísimas, otras muy incómodas y otras directamente inquietantes. Nunca sabes del todo hasta dónde está dispuesta a llegar, y esa imprevisibilidad sigue siendo una de sus mejores armas.
Visualmente vuelve a tener mucha personalidad. El club, las casas, los espacios llenos de lujo y la música crean un mundo atractivo pero bastante podrido por dentro. Todo parece cuidado, elegante y controlado, aunque debajo haya relaciones destrozadas y personas a punto de explotar.
Bronca 2 vuelve a contar cómo una tontería puede crecer hasta arruinar la vida de todo el mundo. No tiene exactamente el mismo impacto emocional que la primera temporada y en algunos momentos se enreda demasiado, pero demuestra que la serie puede continuar cambiando de personajes y de ambiente sin perder su identidad.
Otra historia oscura, divertida, retorcida y muy entretenida sobre personas que podrían detenerse en cualquier momento, pero siempre eligen dar un paso más.
La primera temporada de Bronca me ha gustado muchísimo. Todo empieza por una tontería al volante, una de esas situaciones que normalmente durarían unos segundos y acabarían con dos personas insultándose desde el coche. Aquí no. Danny y Amy deciden no dejarlo pasar y convierten un momento de rabia en una guerra personal cada vez más absurda, peligrosa y difícil de detener.
Esa es la gran idea de la serie: coger algo aparentemente insignificante y mostrar cómo puede crecer cuando dos personas están llenas de frustración y solo necesitan una excusa para soltarla. En realidad, la pelea no empieza en la carretera. Danny y Amy ya llegan rotos a ese encuentro. Él está hundido, sin dinero, incapaz de conseguir que su vida avance y cargando con la responsabilidad de su familia. Ella parece haber triunfado, pero vive atrapada en un matrimonio que no funciona, un trabajo que la asfixia y una sensación constante de no poder ser ella misma.
Lo mejor es que ninguno de los dos resulta completamente simpático. Los dos mienten, manipulan, se equivocan y toman decisiones cada vez peores. Hay momentos en los que entiendes a Danny y otros en los que resulta insoportable. Lo mismo ocurre con Amy. La serie no intenta decidir quién tiene razón, porque los dos están utilizando al otro para descargar todo lo que odian de sus propias vidas.
Steven Yeun está espectacular. Danny es impulsivo, orgulloso, resentido y muy capaz de arruinar cualquier oportunidad que se le presente. Pero también hay algo triste en él. Siempre parece estar a un paso de conseguir salir adelante y, al mismo tiempo, es él mismo quien termina destruyéndolo todo. Yeun consigue que resulte divertido, patético, peligroso y dolorosamente humano.
Ali Wong está igual de bien. Amy tiene dinero, una familia y una vida que desde fuera parece envidiable, pero está tan perdida como Danny. Su sonrisa profesional, su forma de intentar controlarlo todo y esa rabia que lleva años ocultando terminan siendo una bomba. Wong hace que sus cambios de humor, sus mentiras y sus impulsos más oscuros resulten creíbles sin convertirla en una caricatura.
La serie va creciendo de una forma casi increíble. Cada capítulo complica un poco más la situación y, cuando parece que ya no puede llegar más lejos, vuelve a subir la apuesta. Lo curioso es que casi nunca pierde el control por completo. Puede pasar de una escena muy graciosa a otra bastante triste, después a algo violento o directamente inquietante, y aun así todo parece formar parte de la misma historia.
También funciona porque debajo de la venganza hay mucho más. Habla del fracaso, de la presión familiar, del dinero, del matrimonio, de las expectativas y de esa sensación de estar viviendo una vida que no se parece a la que imaginabas. Danny y Amy son distintos, pero comparten una insatisfacción enorme. Por eso se odian tanto y, al mismo tiempo, se entienden mejor que casi nadie.
Los personajes secundarios también están muy bien. Paul, George, Isaac y Naomi no son simples piezas alrededor de los protagonistas. Todos tienen sus propias debilidades y terminan arrastrados por una pelea que en principio no tenía nada que ver con ellos. A medida que la bronca crece, va destruyendo relaciones, negocios y familias.
Visualmente también tiene mucha personalidad. Los títulos de los episodios, la música, el montaje y algunos momentos casi surrealistas ayudan a que no parezca otro drama de Netflix más. La banda sonora está especialmente bien elegida y acompaña perfectamente ese tono entre comedia negra, tragedia y locura.
Es verdad que hay giros muy exagerados y situaciones que solo funcionan si aceptas que todo va a ir siempre a peor. Pero la serie se ha ganado ese derecho porque nunca deja de ser entretenida y porque los personajes están tan bien construidos que incluso sus decisiones más disparatadas parecen posibles.
Bronca convierte un conflicto absurdo en algo enorme sin olvidarse de que, en el fondo, está hablando de dos personas que no saben qué hacer con su propia tristeza. Es divertida, violenta, angustiosa y muy original. Y lo mejor es que, detrás de toda esa rabia, termina encontrando algo parecido a la comprensión.
Una primera temporada genial, de esas que empiezan con una anécdota ridícula y acaban hablando de casi todo
#TvSeries #2026 #38 #Netflix #Beef ¿De que trata ésta segunda temporada? El manager de un club exclusivo olvida su teléfono. Una joven pareja de empleados va a su casa a devolverlo y los encuentra peleando, graba la pelea y esa grabación la usa para escalar posiciones en el club. Mientras tanto, el club tiene nuevos propietarios que ocultan secretos mortales en Corea. ¿Me gustó? La primera temporada es mejor, pero no significa que ésta sea mala, y sobresale por su propio mérito. Oscar Isaac se roba cada escena donde sale, las situaciones absurdas abundan y quisieras que todos terminaran mal, porque hay un punto donde no hay nadie bueno. Si, siento que el final fue muy corrido, en especial hay una historia que no tiene desenlace y te surge la duda ya que era fundamental en una de las parejas. Pero no obstante, es una estupenda serie y creo que es de lo mejor en la plataforma. ¿Recomendable? No necesitas haber visto la primer temporada, ambas son historias no relacionadas, pero si no la has visto, te sugiero lo hagas ya que es mejor. Eso sí, vale también mucho la pena ver está y si te gusta la tensión con una historia trepidante que avanza rapidamente, es para vos. Le doy de