Se trata de una popular estrella nominada al Oscar , pero inusual papel es una de las anécdotas más intrigantes que rodean la película
Siempre nos acordamos de Gladiator pero, cinco años después del estreno de la película ganadora del Oscar a Mejor película, Ridley Scott volvió a apostar por una aventura épica de gran presupuesto. De nuevo con guion de William Monahan y protagonizada por Orlando Bloom en el papel principal, El reino de los cielos se estrenó en 2005, pero a pesar de su enorme presupuesto de 130 millones de euros, tuvo mucho menos éxito.
Ambientada en el siglo XII, en el marco de una guerra religiosa asola la ciudad santa de Jerusalén mientras Cruzados europeos intentan defender la ciudad donde Jesús fue crucificado contra las tropas de Saladino, el protagonista de la historia, un joven herrero llamado Balian (Bloom) que ha perdido a su familia, parte de las provincias francesas en un largo viaje a Tierra Santa. Comienza así una extraordinaria en tierra extranjera que se extenderá durante años y en la que servirá a un rey condenado, se enamorará de una reina cautivadora e inalcanzable y, finalmente, será nombrado caballero.
Con gran parte de la película siendo rodada en localizaciones españolas, "la película se beneficia de una realización impoluta", reza la crítica de 3 estrellas publicada por Paula Arantzazu en SensaCine. "Aunque no puede decirse lo mismo del guion, que parece no conseguir el vuelo necesario para otorgar un mínimo de calidez a personajes y, por extensión, al resto del trabajo".
Junto a Orlando Bloom, completa el elenco de la película un reparto lleno de estrellas, como Eva Green, Jeremy Irons, David Thewlis, Brendan Gleeson y Liam Neeson, aunque mucho menos conocida es la presencia de una estrella de Hollywood nominada cuatro veces al Oscar que ni siquiera aparece en los títulos de crédito. Y no porque no asumiera un papel importante, puesto que dista mucho de ser un simple cameo, sino porque su rostro está casi completamente oculto en la película final.
La estrella a la que nos referimos no es otro que Edward Norton, cuya participación muchos espectadores conocieron años después, cuando se hicieron públicos los detalles de la producción. En ella Norton interpreta al rey Balduino IV, una figura de gran importancia en la aventura de Balian pero que aparece enmascarado durante gran parte de la película.
Aunque Edward Norton no estaba previsto inicialmente para El reino de los cielos, finalmente se unió a la producción, si bien en circunstancias especiales. Dado que inicialmente no estaba disponible debido a compromisos previos, Norton aceptó participar en el filme cuando Ridley Scott le prometió que su participación se concentraría en aproximadamente dos semanas.
Para Norton, según explicaría él mismo en futuras declaraciones, la razón por la que finalmente aceptó participar en el filme fue porque supondría para él una oportunidad única para observar de cerca los métodos de trabajo del director y presenciar la creación de una epopeya histórica de gran magnitud. Sin embargo, nunca llegó a verse como un miembro más del elenco y fue él mismo quien pidió que su nombre no apareciese en los créditos. Además, el personaje de Norton aparece sin máscara en una única y breve escena, pero en la que se muestra un rostro marcado por la lepra, sin dar ninguna pista sobre la identidad del actor.