Nunca antes un true crime se había narrado en tiempo real
Pocos casos tan polarizantes y controvertidos hemos conocido en la historia como el caso de Michael Peterson, un escritor de éxito que en el año 2001 fue acusado de haber asesinado a golpes a su esposa, Kathleen Peterson, y haber tratado de simular que se había caído por las escaleras. 25 años después, tras la celebración del juicio inicial y un segundo tras la anulación del primero, una serie documental sin precedentes producida al mismo tiempo que se llevaba a cabo la investigación y proceso judicial, y una serie de ficción abordando el caso, la inocencia o no de Peterson sigue siendo objeto de debate. Aunque no puede considerarse un crimen sin resolver, lo que realmente sucedió la noche en la que murió Kathleen sigue siendo un misterio y cada uno de los ingredientes que rodean la historia real la hacen aún más fascinante.
Personalmente, me obsesioné con la historia de Michael Peterson cuando Netflix produjo y estrenó tres episodios extra en 2018 de una serie documental que ya había sido muy impactante en el momento de su estreno en 2004, The Staircase. La aclamada docuserie había sido una producción sin precedentes, puesto que el equipo había acompañado al equipo de la defensa y al propio Michael Peterson durante todo el proceso, por lo que mostraba los entresijos de un caso como nunca antes habíamos visto: como un true crime en tiempo real.
Solo cuatro años después, HBO Max apostó por una serie de ficción, esta vez con actores y con licencias artísticas, que también se llamaba The Staircase y en la que Colin Firth interpretaba a Peterson. La serie, que no sentó muy bien ni al equipo del documental ni al condenado, se estreno en 2022, pero ahora acaba de llegar al completo en Netflix y, si no lo hiciste en su día, es una gran oportunidad para verla.
El caso de 'The Staircase'
Una noche de diciembre de 2001, el novelista estadounidense Michael Peterson llamó al 911 en pleno estado de agitación explicando que su mujer se había caído por las escaleras y estaba inconsciente. Sin embargo, cuando los servicios de emergencia llegaron allí constataron no solo que estaba muerta, sino que la escena estaba llena de sangre y no parecía corresponderse con el relato de su marido. Según Peterson, ambos habían estado charlando y bebiendo junto a la piscina y ella se había marchado a la cama. Cuando volvió a entrar en la casa, se la encontró en un charco de sangre.
Las autoridades que se desplazaron hasta su mansión no tardaron en considerar que se encontraban no en la escena de un accidente, sino en la de un crimen. Un asesinato del que Michael Peterson era el principal sospechoso. No solo había una cantidad inusual de sangre para un incidente provocado por una caída por las escaleras, sino que las salpicaduras no se correspondían con las de una caída y además parte de la sangre ya había comenzado a coagularse y parecía implicar que había pasado bastante tiempo entre la caída y la llamada telefónica a la policía.
Los primeros documentos compartidos por los profesionales que analizaron tanto la escena del suceso como los forenses parecían no ir en la misma línea desde el primer momento: Por un lado el primer médico que estuvo en la escena sí la consideró compatible con una caída por las escaleras, pero la forense que se hizo cargo de la autopsia constató que Kathleen había fallecido a consecuencia de múltiples impactos en la cabeza que le provocaron un fuerte traumatismo craneoencefálico.
La policía estaba convencida de que Michael había matado a golpes a su esposa y la fiscalía rápidamente lo acusó del crimen. Durante el longevo juicio, se analizaron un sinfín de pruebas y se realizaron otras tantas tanto para demostrar su inocencia como su culpabilidad. El análisis de las salpicaduras de sangre fue clave, pero también el hecho de que, durante el curso de la investigación se descubriese que una amiga cercana y vecina tuvo una muerte similar relacionada con una escalera cuando la familia Peterson vivía en Alemania. Michael Peterson había sido la última persona que la había visto con vida y él y su mujer adoptaron a sus hijas, Martha y Margaret.
Con el mejor abogado de su lado, quien se rodeó de los mejores expertos en las distintas materias para testificar a su favor, Michael Peterson defendió su inocencia hasta el final. El juicio fue objeto de un importante interés mediático y fue objeto, en tiempo real, de una serie documental cuyo rodaje también forma parte de la serie de ficción de HBO.
El documental
Considerado uno de los mejores en su especie, el documental The Staircase fue producido por Canal+ durante el tiempo en que se celebró el juicio, que duró más de cinco meses, y estrenado en el año 2004 con ocho episodios. Sin embargo, tras el juicio el caso continuó avanzando, con la defensa completamente volcada en demostrar la inocencia de Peterson, por lo que en 2012 se produjo un doble episodio extra y, posteriormente, en 2017, Netflix se decidió a producir tres episodios más con el desenlace del caso.
En total, la batalla judicial a la que se enfrentó Peterson duró 16 años y The Staircase es a día de hoy uno de los documentales sobre crímenes más influyentes del género.
Puedes encontrarlo al completo en la plataforma de 'streaming' de la gran N y, aunque merece la pena antes de la serie, también tienes que tener en cuenta que te descubrirá el desenlace del juicio y que siempre lo puedes ver después (y te aseguro que querrás hacerlo).
La serie de ficción
El ganador del Oscar Colin Firth (Kingsman, El discurso del rey) fue encargado de asumir el papel del novelista Michael Peterson, mientras que la elegida para interpretar a la víctima sería Toni Collette (Hereditary), quien encarna a la desafortunada esposa de Michael, Kathleen Peterson.
La miniserie dirigida por Antonio Campos aborda el caso dividiendo la historia tres tiempos -2004, 2013 y 2018- según el caso fue evolucionando y muestra el trabajo del equipo del documental original, capitaneado por Jean Xavier de Lestrade, puesto que lo habitual era que los cámaras estuviesen acompañándoles en la mayoría de los momentos clave del proceso.
Una especie de meta-cómo se hizo pero en clave de ficción que aborda algunas perspectivas que no veíamos en el documental, como el momento de su montaje y una serie decisiones que se habrían tomado durante el proceso, la relación de amor que surgió entre Peterson y la editora Sophie Brunet, y, lo mejor, una de las teorías más extendidas que no se incluyó en la docuserie.
La teoría del búho
La sonada teoría de la que no se hizo eco el famoso documental pero que han sostenido con fervor durante décadas miles de internautas defensores de Michael Peterson y amantes del género 'true crime' se conoce como la "Teoría del Búho" y parte de un vecino de los Peterson, Larry Pollard, quien estaba tan convencido de haber dado con la resolución del caso y llegó a presentar esta posibilidad ante la Fiscalía y la defensa.
Según él, la causa de muerte de Kathleen habría sido el ataque de un búho.
Aunque desde las altas esferas se riéron de lo que les había contado Pollard, en 2008 se le permitió explicarla: Un búho, un animal agresivo, fuerte y muy peligroso por bonito que nos resulte, la habría atacado en el exterior de la casa y realizado lesiones en la cabeza. Al entrar en la casa e intentar huir por las escaleras, la mujer se cayó por las escaleras. Según el vecino, había consultado profesionales y expertos en ornitología que creían plausible su teoría.
Una teoría que ganó peso entre los que la apoyan porque en la escena del crimen se había encontrado una pluma de búho y que vemos cobrar vida en la serie de HBO.
Los ocho episodios de The Staircase ya están al completo en Netflix, pero también en HBO Max y Movistar Plus+.