Bala perdida
Críticas
4,0
Muy buena
Bala perdida

El Aronofsky más gamberro

por Alicia P. Ferreirós

Hay un dicho popular que dice que "a veces el azar tiene una puntería terrible" y estoy segura de que el personaje principal de la nueva película de Darren Aronofsky, Bala perdida, lo suscribiría a pies juntillas. Y no precisamente porque Hank sea un chico ejemplar -bebe cerveza por encima de sus posibilidades y esconde sus traumas en noches repletas de fiesta en el mismo pub en que trabaja la noche neoyorkina- sino porque una mañana aparentemente tranquila se cruza en el rellano de su casa con unos tipos que le van a llevar a vivir la experiencia más intensa y violenta de su vida durante la siguiente semana.

Atormentado por un suceso del pasado que trucó su prometedora carrera como jugador de béisbol, el camarero es interpretado por un Austin Butler a quien el papel le viene como anillo al dedo y al que acompañan algunos nombres de esos que solo pueden aportar cosas buenas: un Matt Smith de estilo punk que Hank tiene la mala suerte de tener como vecino y Zoë Kravitz como una paramédico con la que mantiene una relación que está a punto de pasar al siguiente nivel. Junto a ellos, no podemos pasar por alto a la oscarizada Regina King y la presencia del fenómeno de masas Bad Bunny como un peligroso mafioso.

Darren Aronofsky en el lado gamberro

Nada de lo que pasa en Bala perdida tendría que ser divertido, pero la nueva película de Darren Aronofsky nos recuerda a algunas de las primeras películas de Quentin Tarantino como Reservoir Dogs, Pulp Fiction o Kill Bill y definitivamente al estilo cinematográfico de Guy Ritchie: una atropellada aventura criminal cargada de acción y violencia con un tono desenfadado y gamberro que nos saca más de una carcajada y en la que entran en juego miles de millones de dólares robados, dos peligrosas bandas de mafiosos y, lo mejor, un adorable y peludo gato que muerde.

Sony Pictures

Sorprende que no habíamos visto en una de estas a Darren Aronofsky, cuya última película, La ballena (The Whale), giraba en torno a un profesor con obesidad mórbida solitario y deprimido, o cuyo debut fue el complejo thriller matemático Pi, a la que siguió con la psicológica Requiem por un sueño.

Bala perdida está muy lejos también de El luchador, Cisne negro, Madre! y en general todas las películas que conforman la carrera de la filmografía del cineasta, pero, aunque no sea el tipo de película en la que pensamos cuando pensamos en su cine, a Aronofsky le ha salido realmente bien su apuesta por la comedia negra.

Una película con unas interpretaciones incontestables al servicio de una historia que va a 1000 por hora. Menos de dos horas de ritmo trepidante y no del todo apta para estómagos sensibles y fobia por la sangre que te aseguran un rato entretenido y sin tregua.

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