Dos veces ganador del Goya a Mejor actor, el intérprete catalán es uno de los rostros más populares del cine español actual, que compatibiliza con televisión y su gran pasión: el teatro
A sus 42 años, David Verdaguer, llega más de la mitad de su vida dedicado al mundo de la interpretación. Empezó en pequeñas obras teatrales y rápidamente saltó a la televisión pública de Catalunya, TV3, donde comenzó participando en varias series en catalán y también en programas de humor. Poco a poco, a medida que ganaba popularidad en la televisión catalana, sus pequeños papeles en series derivaron en personajes regulares y también empezó a obtener sus primeras oportunidades en cine.
Su primer trabajo en pantalla grande fue en la película de 2009 Tres días con la familia, de Mar Coll, en la que tenía un pequeño papel. Entonces Verdaguer no imaginaba que 10 años después habría ya ganado un Goya, el primero de los dos con los que cuenta en la actualidad. Su primera nominación se produjo en 2014, con la película 10.000 km, que era su segunda vez en pantalla grande.
A lo largo de sus más de dos décadas de trabajo, David Verdaguer ha compatibilizado su pasón por el teatro, con su trabajo en cine y en televisión, con películas como Los días que vendrán, Hogar, Uno para todos y El 47, entre otras, y series como La embajada, Vida perfecta o El mal invisible, entre otras. Ganó el Goya a Mejor actor en 2018 por Verano 1993 y en 2024 por Saben aquell.
Ahora, David Verdaguer es un consolidado rostro de la industria cinematográfica española y pasa por un excelente momento en su carrera, pero espera que "vengan mejores". Además, sigue teniendo miedos e inseguridades y es muy consciente que el suyo es un oficio que no siempre regala buenos momentos. "Este Goya me ha servido para sentir, de alguna manera, una aprobación que no sé si era necesaria, pero que sí me hace sentir más seguro. Una sensación que en esta familia del cine se me aprecia y se me quiere. El Goya ha sido un abrazo. Y que puede que tenga que hacer menos pruebas o menos castings, y que lleguen más proyectos. [...] Intento elegir, aunque, por supuesto, haré películas que estén mejor y otras que estarán peor", contaba en 2024 a la revista Time Out, tras ganar el Goya por su trabajo como el cómico Eugenio en el largometraje Saben aquell.
"Hace muchos años que me dedico a este oficio, y que, haciendo teatro, nunca me he encontrado con ningún problema, con ningún imbécil. Seguramente porque el teatro es un trabajo muy de equipo. Y en el audiovisual, quizás me he cruzado con uno o dos imbéciles en 10 años", reflexionaba sobre el ego y sobre la necesidad de brillar. "Pero nuestro mundo no deja de ser como el de los periodistas, o el de los abogados, incluso el de los médicos: en cualquier mundo siempre existe un imbécil. El problema en nuestro trabajo es que un imbécil se nota más rápidamente y de forma más fácil. Hay una frase preciosa que siempre digo: la fama no crea imbéciles, sino que los descubre. Y es así. La gente que es imbécil porque es famosa, ya lo era antes".
Este mismo comentario también lo hacía en su entrevista en La Script de María Guerra ese mismo año:
"Ya lo eran ya lo eran [imbéciles]. Lo que pasa que ahora tienen poder y no tienen visibilidad pero en realidad ya lo eran. Creo que nuestro oficio es la mezcla entre el ego que te permite atreverte a hacer cosas y la inseguridad que te permite no creerte lo que estás haciendo", reflexionaba. "Lo que pasa que siempre es muy difícil encontrar eso. Y claro que he tenido momentos donde me he creído un semidiós en la tierra y quizás me he comportado como un imbécil. Seguro que sí pero creo que la mayoría de veces sé dónde estoy y quién soy".