¿'Super Mario Bros.' o 'Las aventuras de la princesa Peach'?
No soy completamente ajeno al universo que se adapta, pero tampoco estoy completamente ligado a él. He caminado lo suficiente por el mundo de Mario como para entender sus reglas y su lógica interna. Y mi experiencia se basa en el conflicto entre lo que esperaba ver y lo que acabo viendo.
Aaron Horvath y Michael Jelenic debutan en el largometraje con una propuesta arriesgadísima y muy fuerte: adaptar los juegos de Mario Bros. en una película. Y no solo solo adaptar el clásico juego 'Super Mario Bros.', sino los más grandes. El resultado es más un mosaico que un relato unitario. Se intenta abarcar, integrar y rendir homenaje de todo. Esa amplitud no diluye la identidad, pero sí que lo hace sentir todo como un resumen acelerado de todos los títulos de consola.
La historia que se cuenta es simple: el rescate de Luigi frente a la amenaza de Bowser, con la ayuda de Peach. Me siento muy extraño al contemplar ese enfoque narrativo. No es por la simpleza histórica que se presenta, sino por el peso dramático y jerárquico de los personajes, cuyo aspecto es lo que peor sienta a la película. La figura de Peach tiene demasiado peso e importancia. No cuestiono la construcción de su figura: es un personaje activo y resolutivo. Pero su presencia condiciona el equilibrio dramático. En mi experiencia, deja de ser una historia sobre los dos hermanos para convertirse prácticamente, en una historia donde Peach es la líder del movimiento. Luigi es simplemente reducido a un rol pasivo, funcional y no tanto emocional. Mario, al menos, aparece tanto como Peach para hacer sentir que la película va sobre él y no sobre la princesita. No creo que sea un enfoque erróneo, pero no esperaba ver eso: yo quería ver el ochenta-noventa por ciento del tiempo en pantalla a los hermanos. Es algo similar a la importancia de Indiana Jones en 'Indiana Jones: el dial del destino'.
Claro, el anclaje emocional --que es la historia en sí misma-- tampoco es muy efectiva. La idea narrativa ya está muy vista: la superación personal para enfrentarse a los problemas, el valor oculto, la reivindicación de lo infravalorado... conceptos que deberían funcionar, pero que aquí aparecen sin una ejecución que los haga destacar. No me provocan nada más allá de un: pues vale, muy bien, ¿y? Quedo completamente indiferente. No hay transformación alguna en mí. Sigo teniendo la misma motivación en la vida que antes de ver la película.
Tengo un interés en Mario, Luigi y Bowser. En Bowser no tanto porque la energía que me transmite tampoco es demoledora. Pero el resto del abanico --Toad, Donkey Kong y compañia-- se mueve en un terreno vacío. Reconozco el carisma, la intención de cada uno tanto individualmente como en colectivo, pero no tengo motivos ni razones para conectar con ellos. Sus motivaciones se me hacen pasajeras y sus conflictos poco relevantes. Me remito a las palabras que he comentado previamente en cuanto a Luigi y Mario: los únicos personajes con los que quiero sentir algo y no son tan redondos como podrían. Y ver a Luigi se siente como si me dejaran con las manos vacías.
La estructura narrativa responde al esquema más básico y estándar existente: el protagonista infravalorado que únicamente obtiene reconocimiento por salvar el pellejo del resto, cuyo reconocimiento se basa en el interés propio. No existe la sorpresa. No puede haber otra opción que no sea la felicidad absoluta. La tensión es mínima. Un cine que avanza tan sobre seguro que acabo fatigado de tanta "ñoñería". La renuncia al riesgo me acaba fastidiando en parte. Es una propuesta para un público objetivo: el fan del universo friki de Mario y el infantil. No estoy de acuerdo con que cualquier película es para todo el mundo: no todas las personalidades, actitudes e ideologías personales coinciden con cualquier género o tipo de película. Por eso mismo, no puede ir mal la cosa como en 'Vengadores: Endgame', sino que todo tiene que ir hacia la luz, y es algo que no me gusta muchas veces porque no me descoloca.
Sin embargo, hay algo en lo que sí brilla este producto --literalmente--: el tecnicismo visual. Una animación rica en textura, en detalle, en intención fotográfica. Hay una oda constante al color, la saturación y la luminosidad. Es un estímulo visual continuo. Disfruto de la imagen de forma sensorial. Es un gustazo.
Esa búsqueda constante del deleite visual se ve que va de la mano de un montaje rápido y enérgico. No es especialmente agotador. Tampoco se puede detener mucho el paso, porque el movimiento constante es importante en estas películas. No puede haber espacio para el aburrimiento. Eso, sumado a una duración corta, parece que el tiempo se pasa volando.
El esfuerzo de cohesión es algo a valorar. Integrar elementos de múltiples juegos en una narrativa que, al menos, no se rompe internamente, tiene mérito. Hay una lógica dentro de todo el caos que se produce al implementar todo tipo de cosas. No hay fisuras evidentes. Digo esto sin tener realmente idea de los videojuegos; es un comentario puramente desde la ignorancia. Solo conozco 'Super Mario Bros.' y 'Mario Kart', y ni siquiera me acuerdo de cuál exactamente.
Disfruto de lo que puedo mientras la veo, me dejo llevar por la energía aunque no me impacte, por su estética que me encanta y por su capacidad de entretenimiento fácil. No me deja huelle alguna. No he presenciado nada significativo. Es eficaz, pero no memorable, no para mí.